viernes, 18 de diciembre de 2015

¿Quienes son los buenos en Star Wars?

La Guerra Civil Galáctica no deja de ser el enfrentamiento entre las viejas élites republicanas, desposeidas de su poder con la proclamación del Imperio y finalmente dejadas de lado con la disolución del Senado Imperial casi dos décadas después, y la nueva élite humana dirigida por Palpatine.
Vale, el Imperio es un estado ineficaz y opresor cuyo único logro es haber permitido al Borde Exterior una independencia no oficial y la recuperación económica tras la desastrosa Guerra Clon...pero los líderes de la Alianza Rebelde no son mucho mejores. Los Organa no son otra cosa que senadores que vivían a cuerpo de rey de un organismo inoperante y que han visto como sus resortes con el poder, que les permitían beneficiar a las empresas de sus mundos y por tanto a sus regias fortunas, se iban a paseo con el adelgazamiento del estado imperial (que coincide con un absurdo ensanchamiento en forma de gigantescas flotas). De modo que ¿debemos apoyar a unos señores que mandan a cientos de jóvenes a morir en batallas suicidas por su propio beneficio? ¿Debemos acaso aplaudir el rearme de los viejos grandes planetas de la Galaxia con la excusa de "combatir al Imperio"?¿La entrada de pueblos primitivos como los Ewoks en campos de guerra que les son ajenos y posiblemente incomprensibles? El Imperio manda a luchar a sus ejércitos y legiones perfectamente equipados, entrenados y dirigidos (si, intenta leer esto sin sonreirte) no a ositos de peluche paleolíticos ni a granjeros. Todo para derrocar a un Estado que con el recorte de unas libertades que solo disfrutaban unos pocos planetas ha logrado una era de prosperidad económica sin parangón.
Estado que, como bien apuntó en su día Mikel Eizagaetxeberria, es capaz de hacer que la destrucción de una superestación espacial absurda no descuadre las cuentas del mismo. Y es capaz de construir otra más grande, de forma mas eficaz y dotada de mejores infraestructuras al mismo tiempo que solo se percatan de su existencia los espías bothans. Y sin arrodillarse ante el Banco Galáctico.
Son los herederos de un sistema ineficaz y corrupto que solo beneficiaba a los grandes grupos empresariales, la dispersa élite/nobleza senatorial republicana y, por supuesto, a los Jedi. Recordemos que los Jedi son poco más que un cuerpo de policías fascistas mágicos que se eligen a si mismos, con poderes absolutos dentro de la República y dedicados al secuestro de niños para convertirlos en matones con poderes cuyo único propósito es proteger un status quo republicano que les es favorable aun cuando aquello significase el abuso de poder por parte de enormes poderes financieros y militares sobre planetas más pequeños. Niños a los que lavan el cerebro y convierten en máquinas de matar empleando como chuchería poderes mágicos. Una secta que aspira a la transformación de la humanidad en meros autómatas sin emociones, sin apego por sus semejantes y que estaba por encima de toda ley Galáctica habida y por haber. Asúmelo, Obi Wan solo quería volver a "una época más civilizada" porque entonces le rendían honores y respetos varios tanto reyes como presidentes, vivía en un complejo "espiritual" de lujo (perdón, ancestral) situado en la mejor zona de Coruscan y con acceso permanente a una serie de privilegios sufragados por la República a la que debía de defender...cuando los grandes intereses así lo decían.
Carajo, su majestad imperial Palpatine tuvo el sentido común y la humanidad de convertir al ser más poderoso de la Galaxia en un radiocasette estéril. Y debemos estarle agradecido porque el muchacho era poco más que un psicópata con los poderes de un maldito Dios, pero en vez de matarlo como haría un Jedi ¿que hizo? Lo metió en proyecto hombre-máquina y lo educó como su mentor...cuando la amorosa república de los espirituales Jedis ni siquiera se pararon a pensar en los efectos del poder en la mente explosiva de un tarugo como él.
De modo que piénsatelo dos veces antes de apoyar a los supuestos buenos.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario