jueves, 21 de mayo de 2015

Los mensajes de la Logia de la Marca del Este

Como ya sabréis hace tiempo ¿más de un año y medio? que Tenfes y un servidor montamos el capítulo donostiarra de la Logia de la Marca del Este, Durante este tiempo han muerto docenas de personajes y han pasado por nuestras tiernas manos de masters la friolera de 40 personas (de un total de 42 registrados, aunque muchos lo han hecho de forma no-oficial). Podemos decir que ya se ha convertido parte de nuestra rutina de cada dos findes y aunque el formato tiene sus limitaciones, porque tenemos que jugar con los horarios de la tienda y que solo somos dos masters, creo que la iniciativa se ha convertido en un éxito a sazón de toda la gente que ha conocido el rol gracias a nuestros tiernos cuidados. Diantres, si practicamente se apunta una persona nueva cada semana.
En fin.
El caso es que desde hace unas semanas mando los mensajes en forma de relato corto, más que nada para entretener un poco y no mandar el ya clásico a la vez que cansino "El sabado logia en Gen X a las diez y media, confirmad asistencia". Y aquí os los dejo para ver que os parecen.

Un grupo de aventureros echan unas manitas de Brujick el desencuentro. El tabernero es troll de enorme napia y su la cerveza que se sirve está rancia. Es un grupo variopinto, hay de todo: bárbaros, magos, ladronas y druidas...incluso hay algún que otro no-muerto.
De pronto la puerta se abre y llega un mensajero, los pies cansados y la mirada furtiva. Deja clavada encima de la mesa una nota, la daga aún tiembla por la fuerza del impacto cuando sus pies ya le han llevado de nuevo a los caminos. El grupo deja la partida, apuran el meado de cabra que están bebiendo y se acercan.
"Lee tu" dice alguien a un analfabeto que le propina un puñetazo +2 que hace 1D6 puntos de daño. No está bien reirse de los bárbaros sin educación primaria.
"Que lo lea el bardo" comenta otro, pero se olvida que al bardo se lo comieron unos goblins, dirigidos por un cocinero bajito y lleno de odio, hace unas semanas. Será que bebe para olvidar la pena.
Hastiado ante tanta incompetencia lectora, el tabernero se acerca y lee el extraño mensaje.

¡ESTE SABADO HAY LOGIA!
¡A LAS DIEZ Y MEDIA!
¡EN GENERACIÓN X!

Masters, sed puntuales o un troll masticará vuestras partes pudientas.

Confirmad asistencia.

Los aventureros se miran extrañados. Algunos niegan con la cabeza,otros asienten complacidos. Hay alguno que sabe que morira ese día.
La taberna se queda en silencio, los caminos se llenan de paso. 
"A Gen X" dicen los más animados.
"A la muerte" susurran los condenados.

Y el de esta semana.

El polvo de la batallla no se ha asentado. Los cuervos no le han entrado aún a los aperitivos en forma de jóvenes escuderos de mirada asustada, agrios veteranos que conocían su final y aquellos desgraciados que, pese haber sobrevivido a la batalla, fueron olvidados entre tanta carne por los suyos y que terminaron agonizando por peso de sus heridas. Los pendones aún hondean, rotos y clavados en el barro ensangrentado. Nadie sabe realmente porque fue la disputa, nadie conoce el motivo de su muerte pero hoy hay un rey menos en este mundo.
En mitad de todo ese caos destaca un grupo de supervivientes, que no siguen a la caballería cuya armadura sigue brillando ni al portador del enorme pendón. Rescatan las posesiones de aquellos que han matado y de los amigos que no estuvieron a la altura o sencillamente no tuvieron suerte. Cuentan monedas de oro, acumulan espadas y revisan armaduras. Ellos si saben por que señor lucharon, por uno chapado de oro que malgastarán en tabernas, herrerías, mercadillos y gozosos momentos de solaz carentes de cariño. Algunos los llaman héroes, otros mercenarios. Se sabe que se llaman a si mismos aventureros.
Pasan las horas. La noche empieza a caer como si fuera el telón que anuncia el final de una obra, un humo blanco se eleva hacia el cielo. Los amigos se van, consumidos por el fuego. Un tierno homenaje entre tanta masacre y abandono, no dejarán que los suyos acaben devorados por las alimañas que recubren el campo como un campo negro de graznidos y choteos, de cloqueos y carne desgarrada por ávidos picos, voraces mandíbulas y zumbantes legiones. Han oído a los hombres de miembros amputados que en otro lugar se está gestando otra guerra, no...una expedición. Se habla de oro, de montañas de plata y de increíbles maravillas. Siempre lo hacen, rara vez las hay pero ellos viven por la codicia, propia o ajena, y de esas esperanzas depositadas en leyendas.
Caminan. Trotan los que aún conservan a sus fieles brutos. El viento comienza a soplar y arrastra las cenizas, el humor y quizás las almas ardientes de los viejos compañeros muertos. El este les llama, deben darse prisa. El barco sale del puerto de Generación X a las diez y media del sábado.

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