martes, 10 de febrero de 2015

El desafió del Mundo de fantasía aleatorio: Krazilakud, la Edad de los Bastiones

Me uno al nuevo desafío de Bester, amo y señor de BRAINSTORMER, donde se nos desafía a crear un mundo, una ambientación, eligiendo aleatoriamente las razas que lo componen. Las reglas, copiadas y pegadas cual perracos, son las siguientes:

Se trata de diseñar o al menos esbozar un mundo o ambientación fantástica centrada en varias razas fantásticas atípicas detallandolo todo lo extensamente que te venga en gana.

Para ello puedes elegir:
1 raza dominante o principal elegidas aleatoriamente de entre las que vienen por defecto como jugables en tu juego de rol preferido (por ejemplo: humano, elfo, halfling, enano, semielfo, etc..)

1 o 2 razas o tipos de criaturas dominantes o principales elegidas al azar de entre las que aparecen como secundarias en tu juego de rol o que ni siquiera son razas jugables, sino que son monstruos del bestiario, por ejemplo: gigantes, elfos drow, yuan-ti,etc...

1 o 2 razas más dominantes o principales elegidas aleatoriamente de entre las que son raras o infrecuentes en tu ambientación preferida: por ejemplo, un continente de Tarrascas o de Aboleths.

Puede que haya juegos que no se ajusten a estos parámetros y cuenten con mucha elección de razas jugables. Lo que se trata es de elegir al azar entre ello y plantearse que tipo de mundo puede salir de esa combinación. En cualquier caso son 3 razas como mínimo y 5 como máximo. (teniendo a los humanos como una posibilidad a añadir al coctail)

He agarrado distintos manuales. Para las  razas dominantes he escogido el D&D 3.0 de toda la vida, el manual de Ombreterre para Pathfinder (la Infraoscuridad, oiga) y finalmente el Monsternomicon Vol 1-2 para las otras razas. Un batiburrillo OGL de cuidado.
Como dijo Cloud ¡ALLE VOY!





Para gran jolgorio de mi alma inmortal la raza que la Sagrada Aleatoriedad me ha proporcionado han sido los enanos. Para darle algo más de mojo a la cuestión he agarrado el Runequest 6 para determinar su nivel de civilización. De modo que ¿los enanos de esta ambientación aleatoria serán acaso primitivos seres que acaban de emerger de las cavernas, bárbaros calzados con sandalias o civilizados constructores de civilizaciones? Esto es importante, puesto que al ser la cultura mayoritaria de este mundo será que la marque el paso.
Pero bueno, da bastante igual puesto que los dados han dicho que mis enanos sean civilizados. Lo normal. Volveremos a ellos cuando tengamos al resto de la gentucilla del mundo definida.

Pasemos al Monsternomicon Vol 1-2 para los bichos del bestiario. Escogeremos aleatoriamente dos razas. Y el resultado ha sido jocoso. Me han salido los ferales Tharn, bárbaros adoradores del Würm devorador capaces de convertirse en una especie de glabro barbaroso de dos metros y pico, y el troll común de Reinos de Hierro. Interesante combinación, mucha barbarie.

Y ahora las dos razas raras o infrecuentes de Ombreterre pathfinderoso. Las opciones que pueden salir son el Hombre Serpiente, Morlock, Seugathi, Urdenfhan, Vemerak. Se unen a la fiesta los morlocks, degenerados descendientes de la humanidad, y los Seugathi, unos monstruos abominables  que sirven a los Grandes Antiguos/Primigenios y que se alimentan de los pensamientos sanos y coherentes de los seres inteligentes.

El conjunto es gracioso.

Veamos como le doy sentido a todo esto.

Historia

El mundo antes era Verde y Azul,
Gigantes verdes cubrían la tierra y las Montañas.
Ahí se alzaban las ciudades de pueblos
Que miraban hacia el cielo.
Y no vieron la condenación
Pues la luz les cegaba.

El pueblo vivía bajo las Montañas
El pueblo trabaja en sus venas
El pueblo conocía los peligros que encerraban
Las Lunas que hoy están rotas
El pueblo temía a los cielos
Y se refugiaba en Salones Oscuros.

Ahora el mundo es Gris y Rojo,
Los Gigantes que cubren la tierra son amorfos
Ahí se alzan las ruinas de aquellos que miraron al cielo
Sus cuerpos alimentaron a los gigantes
Solos bárbaros prosperan ahora
Pero ya no hay luz que los ciegue.

El pueblo vive bajo las Montañas
El pueblo recorre sus venas
El pueblo estaba preparado para la llegada
El pueblo canta sus canciones y eleva muros
El pueblo ya no teme a los Cielos puesto que se han caído.
El pueblo sigue refugiándose en Salones Oscuros.

El Cantar de Mármol
Placa Segunda

Hace mucho el Mundo era muy distinto. Reinos e Imperios de pueblos ya extintos cubrían la superficie brillante y vital del planeta, los humanos eran los amos de la creación y los enanos las últimas ascuas del Mundo Antiguo. Se limitaban a construir sus salones, a excavar y minar más y más hondo, como si huyesen de algo. Y eso hacían, puesto que ante el cuerpo ensangrentado del último rey de un pueblo arrogante que despertó la Ira del Pueblo, el Gran Rey Khzarud tuvo la revelación. El Krazilakud, la Ruptura de las Lunas, la Caída de los Antiguos. El Fin de los Tiempos. Con tesón y sacrificio, a un coste enorme, elevaron muros y fortalezas, campos y cultivos subterráneos en prevención del Krazilakud. Otros pueblos entendieron eso como debilidad y muchos Salones sufrieron por guerras. Orcos, trolls, goblins y humanos trajeron muerto al pueblo.

Y finalmente fueron barridos por el Krazilakud, o fueron presas del hambre y tuvieron que comer la carne de los Antiguos. Los hubo que buscaron refugios en los Caminos Subterráneos, mas el pueblo tiene una memoria larga y anota con cuidado los insultos sufridos. Se encontraron con un muro de escudos y largas lanzas, brillantes hachas y un sentimiento de brutal desagravio. Los supervivientes se arrastraron a las viejas minas, las sendas abandonadas y las grutas que el pueblo abandonó en su momento. En la superficie el Infierno se desató y solo algunos sobrevivieron, o bien porque bailaron ante los enormes cuerpos de los Antiguos y se vieron recompensados con nuevas formas...o porque eran demasiado duros, brutos e idiotas como para extinguirse. Los thranes se ofrecieron a la Arboleda Devoradora y Fecundadora, mientras que los trolls se adaptaron a la vida bajo el Cielo Ensangrentado. Las bandas se multiplicaron, formaron tribus y finalmente hordas que una vez más se lanzaron contra los hogares del pueblo. Algunos incluso lograron tirar abajo las puertas de ciertos bastiones, y hoy en día son poco más que guaridas de salvajes.


Con el krazilakud despertaron no solo los Antiguos, que no tardaron en volver a dormir en un mundo apto para ellos, sino los Seugathi, chupasangres mentales que reconstruyeron su parásita civilización sobre el cadáver ya frío del mundo. Mas la superficie, si bien era apta para ellos y su alienígena constitución, no lo era para sus esclavos y empezaron a excavar. Arrastraron a lo que quedaba de la humanidad con ellas, a la negrura bajo las montañas y las raíces. Siglos de endogamía, corrupción y locura han terminado convirtiendo a los descendientes de la humanidad en seres retorcidos que llamamos morlocks. Inadecuados para alimentar a sus amos Seugathi. Sin embargo, el pueblo...Las guerras se libran de nuevo, pero los seugathi combaten con desventaja pues necesitan a los enanos vivos. Quieran o no, el pueblo vive encerrado en enormes corrales. No están desarmados pero desde luego es una lucha sin cuartel que no entiende nada que no sea victoria o muerte.

La superficie es un lugar hostil, pero no desolado. Pese a las energías corruptas y la locura que los Antiguos trajeron consigo la vida, alienigena e infranatural, se abre paso. Los enormes bosques de árboles asesinos y hojas grises proporcionan un curioso efecto cuando se mira al cielo rojo y las lunas rotas, los mares color pizarra hierven con la sangre de los monstruos que ahí viven, cazan y mueren, y el viento trae las esporas de los hongos de la locura. Manadas de...cosas amorfas recorren llanuras de color carmesí y la lluvia corroe hasta el mihtral. De la nada emergen columnas de fuego verde y ante ellas los clanes bárbaros realizan juramentos de conquista y matanza. Las hordas crecen y bajo el mando de un carismático caudillo llamado El Quemado planean abrirse paso a base muerte hasta un refugio seguro. Solo han de barrer al pueblo. Pero este tiene dientes de acero y voluntad de roca.

Han pasado siglos, tal vez más. El pueblo es la última raza civilizada que resta en el mundo, el último fragmento del espejo roto que es el mundo donde aún podemos contemplar el reflejo. Los bastiones resisten, las granjas alimentan a los círculos (que llamamos clanes) y la Hermandad de la Senda mantiene seguros los caminos subterráneos, puros los ríos y lagos y evitan que la incomunicación ahogue como una constrictor a los bastiones. Aunque los ejércitos y las máquinas de metal son las que ganan las batallas, solo la Hermandad de la Senda asegura la supervivencia del pueblo...puesto que también se dedican a buscar a aquellos que están corrompidos por los Antiguos y conspiran contra el pueblo. La justicia que da la Hermandad de la Senda es rápida y pública, decir que el pueblo vive en un estado de constante paranoia es poco. Eso crispa el ambiente político y las discusiones entre los Círculos cada vez son más fuertes. Solo la constante amenaza de muerte y esclavitud mantiene a los líderes de los Círculos tranquilos.

Los mineros siguen picando pero más abajo ya no queda refugio. La guerra se acerca. Como siempre.

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