sábado, 7 de diciembre de 2013

El reino de la Sombra: Kobolds

Llevaba días rumiando esto. Los que prefieran unos kobolds más joviales deberían ojear el excelente trabajo de mi amigo Tenfes.




Cuando el Rey Dios abrió las Puertas a los Infiernos para desencadenar a los dragones y demonios sobre el mundo no solo trajo guerreros y espías, asesinos y bestias...se colaron también criaturas mucho más humildes que esos pavorosos portentos. Criaturas como los pequeños seres reptilianos que hoy en día conocemos como kobolds.

Pequeños y miserables vivían para servir a los dragones, ya fuera como alimento o vigilando sus guaridas infernales.Aunque eran más inteligentes que los dragones había algo en su interior que le obligaba a vivir como siervos. Desparasitaban sus cuerpos, limpiaban sus fauces de residuos...cientos de ellos morían bajo el capricho de las bestias aladas, pero miles más esperaban el momento de contentarlos cumpliendo con el papel que su infernal mundo les había asignado. En su lengua se llamaban así mismos los gazzakys, "buenos siervos", de hecho algunos siguen usando esa vieja palabra aunque hayan perdido su lengua.
Nada de ello cambió cuando el Rey Dios abrió el portal los pequeños kobolds entraron entre las enormes patas de los dragones, asustados de aquel nuevo y frío mundo...pero espoleados por eones de servidumbre. El Rey Dios apenas les dio importancia, aunque Viss el No-Muerto los empleó en muchos experimentos de tremenda crueldad. Los orkos los pateaban y devoraban por puro aburrimiento. La suya es una de las más tristes y terribles historias de la Edad Oscura, de esas que nadie conoce.
Durante años siguieron cumpliendo con su papel, pero poco a poco fueron relevados por sus amos, que encontraron en Valsorth otros esclavos más aptos y agradables: orkos, humanos, elfos. Esclavos de carne más sabrosa y mucho más divertidos que los asustadizos kobolds. Para entonces ya habían nacido 3 puestas de pequeños reptilianos y estos se contaban por miles. Sin ninguna utilidad para el Rey Dios ni sus dragones se empezó un desdeñoso prógromo que prácticamente extinguió a la especie. Solo los más listos y astutos pudieron sobrevivir, escondidos en lugares remotos, ruinas de otro tiempo. Bosques, terroríficos al principio pero acogedores con el paso del tiempo.
Su cultura se desmoronó.
Saborearon el odio.

Con el fin de la guerra los kobolds conocieron cierta paz. Al menos hasta que los humanos y elfos retomaron el trabajo donde lo dejaron sus antiguos amos. Confundidos y asqueados, algunas tribus se volvieron hacia su pasado, retomando el nombre que se daban  cuando eran "los siervos favoritos de los grandes lagartos": gazzakys. Se instalaron en viejas fortalezas y oscuras cuevas, adorando el recuerdo de sus amos y rogando ante los blancos huesos de algunos de ellos por su vuelta. Estas infames criaturas practican sacrificios humanos en sus templos, atacan a viajeros y aldeas, hacen tratos con bestias como los trolls...y dan argumentos a los seres que creen que su raza es una plaga. Creen que con estas prácticas lograrán abandonar su "forma inferior" y alcanzar la plenitud de sus amos.

Pero la mayoría se contenta con sobrevivir en el mundo que es ya su hogar. Han pasado tantas generaciones en Valsorth que prácticamente se han vuelto nativos del mundo. Construyen sus hogares rodeados de trampas ocultas y múltiples señuelos, pues saben que son débiles en un mundo donde abundan los peligros (no solo humanos, también jabalíes u osos, mucho más terribles a su manera que un caballero embutido en una armadura). y son despreciados. En la parte más segura de su refugio es donde los huevos de la tribu se incuban bajo la atenta mirada de las ancianas, este lugar es sagrado para ellos y están bien ocultos. Un kobold jamás revelará la localización de esta sala a nadie.
Disfrutan de su vida como criaturas libres, manteniendo una rica cultura oral que les recuerda lo que fueron y lo que les hicieron. Odio, si. Odio hacia dragones, gigantes, brujos y orkos. Sobretodo a los orkos.
Ahora el aire trae de nuevo olores olvidados en lo más profundo de sus almas. El olor del cuero seco de los dragones, de los árboles quemados de una forma tan característica.
Los dragones han vuelto, y los kobolds se lamentan.
Quizás sea hora de ir al exterior...

Personalidad
Los kobolds son orgullosos supervivientes, rastreros luchadores y astutos cazadores. Han logrado sobrevivir en un mundo hostil pese a los intentos de este por barrerlos de la faz de la Tierra. Desconfían de todo el mundo y odian a los orkos con intensidad. No comercian con nadie a quien no conozcan bien, aunque aprecian a los buenos aliados y se sabe que algunas comunidades han aparecido de forma inesperada para ayudar caseríos. Caseríos cuyos habitantes comerciaban con ellos.

Respetan a los ancianos, sus líderes, y las hembras, a las que no dejan abandonar sus comunidades, puesto que los consideran esenciales para su supervivencia. Los niños son tratados con reverencia, pero a los 5 años empiezan a despreciarlos hasta que sean útiles para la comunidad. Los golpean, insultan y hostigan para que demuestren que son algo más que una boca o un estorbo. La supervivencia lo es todo. Esta experiencia marca profundamente a los machos. Para poder emparejarse han de demostrar ser ya adultos completos. La poliandría es muy habitual.

Son bastante hedonistas, disfrutando especialmente del alcohol y de los alucinógenos. Aunque socialmente solo se permite darse esos caprichos en los escasos momentos de descanso. Un kobolds que sea pillado bebiendo durante su guardia se expone a una paliza.

Comen la carne de sus muertos, y no hacen ascos a las de otras razas inteligentes. En la guerra por la supervivencia todo vale. Si alguien se acerca a su comunidad, sepa o no que ahí viven kobolds, intentarán acabar con él del modo que sea. Si es una comunidad la que parece interesada en exterminar a la tribu...no tendrán la más mínima compasión. Matarán a hombres, mujeres y niños de la forma más silenciosa posible.
El veneno les gusta. Y saben cubrir sus huellas, culpar a los orkos se les da bien.

Los kobolds magos son raros pero existen. Suelen ser marginados dentro de los clanes que no adoran a los dragones puesto que la raza tiene un recuerdo amargo de Viis y sus secuaces. Estas criaturas deben trabajar el triple de duro que sus compañeros y jamás podrán emparejarse. Jamás. Entre los gazzakys la situación es justo la contraria: lideran las comunidades y se aparean sin freno pues creen que son los elegidos de los Viejos Amos.

No entienden lo que es la intimidad. Tampoco dan valor al oro ni a la plata pues saben que son cosas peligrosas que atraen a los locos humanos de ojos inyectados en sangre. Por ello lo emplean para hacer trampas...mortales.

Apariencia
Un kobold es un pequeño humanoide reptiliano, con escamas por todo el cuerpo y aspecto ladino. Cada tribu tiene una apariencia distinta fruto de su herencia no-natural. Los hay con pequeños cuernecillos, cretas carnosas, pieles de colores brillantes, etc... Machos y hembras son prácticamente indistinguibles, aunque ellas suelen ser ligeramente más robustas. Son criaturas de sangre caliente. Sus escamas de blanquean cuando van llegando a la treintena,
Tienen una apariencia enclenque y no suelen ir vestidos, salvo si hace frío. Cuando han de mezclarse con otras razas emplean túnicas con capuchas que les ayuden a esconderse y a pasar desapercibidos. Su artesanía es burda y mucho de lo que utilizan parece rapiñado de alguna parte.
Tienen voces agudas y hablan un stumlandes arcaico, aprendido durante las primeras puestas. Olvidaron hace mucho su lengua natal, aunque los gazzakys llevan mucho tiempo intentando recuperarla.

Estadísticas 

Kobold
Tamaño: (1) Pequeño (miden 1,10 metros y pesan 30 kilos)
Características: (0) Fuerza 8, Destreza 12, Constitución 8, Inteligencia 12, Sab 10, Carisma 10
Velocidad: (0): 9 metros.
Rasgos raciales(9): Ciclo Vital Corto (-1), Despierto , Énfasis en habilidad (+2 Artesanía: Trampas, +2 Atención, +2 Sigilo, +2 Supervivencia) II, Entorno predilecto: a elegir I, Esconderse a plena vista , Intuición, Oponente predilecto: Orkos o Humanos, Resistencia al Daño I, +3 puntos de acción.

No hay comentarios:

Publicar un comentario