domingo, 15 de septiembre de 2013

Carrusel Bloguero:Un sitio particular...¡Bosque de Sida!


¡BUAJAJAJAJA! Soy un genio del mal, y por ello readapto esta entrada para que sea óptima para el Carrusel Bloguero de este mes, dedicado a la LETALIDAD EN CAMPAÑA, que Tenfes hospeda en su blog.

Hace bastante tiempo, como 8 años, jugué una de esas partidas de pachangueo de tarde que se forjan en la memoria...aunque hace falta una birra y algo de chachara rolera, sobre el conocimiento que los pj's deben de tener sobre sus regiones, para recordar todo.
Todo empezó con un grupo de colegas que me llamaron para echar una partida de D&D 3.0, yo estaba encantado así que me fui corriendo a hacerme un bárbaro humano. Todo el grupo era humano y bastante típico: el paladín, el guerrero, el mago, el explorador y el bárbaro. Buena gente. Buena gente de nivel uno a tres con una misión: atravesar el bosque y el paso de montaña...



Un bosque que, por lo que sabíamos, no era el hogar de ninguna raza maligna. Ni orcos. Ni kobolds. Ni sucios gnomos. Nada, solo bichos, ríos, florecillas.
¿Parece fácil? No, una mierda. El master quería que gozásemos con la épica de enfrentarnos a la naturaleza.
Pero ¿y ese nombre? Bosque de Sida, no tiene mucho sentido ¿a que viene? Pues viene a que el señor Maister tuvo un desliz: se olvido de ponerle nombre al bosque. Se pilló un leve rebote y soltó un "A la mierda ¡Bosque de Sida!". El caballero tenía tontería con esa palabra y claro, Sida se quedó.

Bosque de Sida, atravesado por el río Sida. Un lugar tranquilo donde la naturaleza sigue su ciclo sin que el mundo exterior se entrometa.
¿La razón? ES EL PUTO INFIERNO.

Nos preparamos para el viaje. Agua, antorchas, mapa, provisiones, armas. El paladín y el guerrero se embutieron en metal, y esa fue su perdición. El clérigo rezó a su Diox pero no le escuchó cuando le clamó auxilio en las oscura profundidades verdosas de Bosque de Sida. El mago compró unos pergaminos y un servidor un hacha. Cinco buenos hombres que entraron en Bosque de Sida para salvar a su ciudad.
Solo uno llegó al otro lado.
Mi bárbaro.

El viaje iba a durar cuatro días, tres de ellos en el bosque y uno en el paso.
El primer día en bosque de Sida fue horrible, tras evitar perdernos llegamos a un claro habitado por ardillas, adorable criaturas que nos observaban con atención. Montamos un campamento y nos dispusimos a cenar cuando docenas de aquellos inmundos roedores surgidos de las mismísimas profundidades del Orco se abalanzaron sobre nosotros. Habíamos invadido sin saberlo su territorio y encima querían mangarnos la comida. 


Empezó un desigual combate que acabó con nosotros venciendo sobre esas bestias. Salvo el guerrero que llevaba la celada de su casco levantada...hasta que una ardilla le atacó en el rostro, esta se bajó y empezó a sufrir brutales ataques de la bestia. Murió.

Sin comida y sin agua los PJ's se vieron en la difícil situación de vivir del bosque sin tener apenas Supervivencia, ni siquiera el bárbaro o el explorador. Unos genios.
Encontramos unas bayas que a priori nos parecieron inofensivas. Pues no, venenosas como un oso rabioso. Acabamos todos, salvo el pala, envenenados y jodidísimos de la panzota...lo cual no nos ayudó cuando nos encontramos con un puto oso negro que empezó a darnos de hostias. Una hostia y el mago fuera, los supervivientes a correr y el master partiéndose el culo.

¿Y que pasó? Que nos topamos con el ent guardián de Bosque de Sida. Una especie de ent jipi cabreado porque "perturbabamos la vida en el bosque" y "matábamos ardillitas ¡unas criaturas tan hermosas y felices e inofensivas!". El tronco fumeta de los huevos no nos hizo ni puto caso y , como no, empezó a darnos de hostias por malos. Sobrevivimos pero estábamos muy, muy tocados con ese cabrón persiguiéndonos.



La siguiente muerte tuvo lugar en el propio río Sida. Empezamos a atravesar aquella terrible corriente de agua en una barca improvisada. La cosa fue bien, evitando a los salmones en celo que subían el puto río, hasta que el paladín forrao de metal cayó al agua...nunca sabremos que lo mató antes, si las mordeduras de los salmones o el ahogamiento. No, miento. Fueron los salmones.



El explorador y yo llegamos al fin al paso...donde fuimos atacados por un puma. Un jodido puma al que apenas pudimos matar, y cuando lo logramos el explorador la había diñado. Finalmente mi bárbaro pudo llegar a la civilización y entregar el mensaje.
Luego, con la recompensa en mi mano, me dediqué a quemar Bosque de Sida con la ayuda de decenas de valientes contratados para tal fin.

Y esta es la historia de como sobreviví al lugar más letal que un personaje mío ha visitado. Ni Athas, ni Ravenloft, ni Rappan Athuk ni pollas.
Bosque de Sida.
Tendré que adaptarlo para La Marca. Aunque a niveles altos no será nada especial y que en realidad el master usó a los bichos como monstruos dungeonosos...moló. 

11 comentarios:

  1. Tiene un toque Hackmaster que tira pa tras XD.

    ResponderEliminar
  2. Oh, dios, ese lugar es fruto de una mente perturbada y sádica de un tío que me cae jodidamente bien.

    ResponderEliminar
  3. ¡Tremendísima historia épica donde las haya!

    Esto me recuerda a dos tiras:

    http://i.imgur.com/3Bdug.png

    http://www.comic-images.com/details.php?image_id=50103

    ResponderEliminar
  4. Juas, quiero conocer a ese Máster, lo adoro.

    ResponderEliminar
  5. Es lo que tiene el nivel 1. Un bosque normal puede matar todo un grupo de aventureros XD.

    A mi me ha encantado, pero se de muchos jugadores que si les dirijo esa partida y sale asi, no vuelen a jugar, por lo menos conmigo.

    ResponderEliminar