lunes, 24 de junio de 2013

Las máscaras de Nyarlathotep: primer viaje a Londres

Me encanta esta foto

Ayer dirigí la primera parte londinense de la campaña sobredicha, con una baja que me dejó la mesa en dos (nuevo jugador incluido) pero esto no redujo para nada la diversión. En este momento de Las máscaras de Nyarlathotep es cuando te das cuenta de lo verdaderamente asesina que puede llegar a ser. Si en Nueva York las cosas no pasaban de una dificultad elevada (más que nada por la obtención de pistas y los sectarios porculeros), cuando los personajes ponen sus pinrrelitos en la ciudad y el Guardián empieza a preparar las investigaciones...uno recuerda las razones por las que va a necesitar muchas más fichas de personaje.

Los dos locos, digo héroes, digo muertos

Van SPOILERS sobre la campaña, si la estás jugando o la quieres jugar NO LEAS ESTA ENTRADA y elige cualquier otra de este blog, u de otros camaradas roleros ¡corre!
Bien.

Tras descubrir el cuerpo de Jackson Elias en su neoyorquino hotel, conseguir pistas sobre "El calendario de la catástrofe", conocer de primera mano a la primera secta de la campaña, ver una criatura de los Mitos, perder a un compañero y volverse un poco locos por el camino, los investigadores siguen la pista hacia Londres. Ahí Jackson estuvo estudiando varios casos aparecidos en The Scoop, un periódico sensacionalista, prometiendo a su contacto en el periódico que a su vuelta le daría una exclusiva sobre una poderosa secta que operaba en Londres, cuyos contactos eran pavorosos. Pero nada, Elias no volvió y le dejó con un palmo en las narices a un irlandés.
También les proporcionó información sobre la Fundación Penhew, pero optaron por investigar los dos casos: uno relativo a cuadros macabros pintados por un hombre humilde que habla de Otros Mundos, el segundo relacionado con asesinatos perpetrados por una extraña criatura. Por insistencia de Alex, el chico de las gafas que llevaba un ingeniero gallego llamado Ramón Cabanillas, decidieron ir él y el escritor irlandes O'Brian a ver que pasaba con esos cuadros dichosos.

Ramón de Cabanillas

Ahora es cuando empieza lo bueno.
Llegan a la casa del pintor, un chabolo bastante grande en un barrio obrero industrial. Tras hacer un breve reconocimiento de la zona optan por llamar a la puerta, y les abre una encantadora ancianita que estaba cosiendo, consiguen convencerla a base de sobornazo/muestra de PASTA GANSA (el señor Cabanillas estaba forradísimo, estaba) que vienen a estudiar uno de los cuadros y quizás a comprar una. Ante tanta libra junta la viejecita decide que el nene necesita compañía. Y conocen al pintor, y enseguida se dan cuenta de que está loco de atar. Un vistazo a la buhardilla les da a conocer varios lienzos tapados y un trastero cerrado a cal y canto.
Cuando le preguntan al pintor que hay dentro él solo dice que es un cuadro tan perfecto que nadie, nadie debe poder verlo. Y la vieja puntualizando que hay cosas que su hijo prefiere guardar para si, pero que los otros cuadros son maravillosos también...que echen un ojo. Y eso hacen, pero a lo largo de toda esta parte no cesaron sus intentos de ir a  ver ese "cuadro perfecto".

¡TOMA REALISMO CTHULHUIDIANO!

El primer cuadro representaba a un enorme ser, delgado y poderoso, bailando en lo alto de una montaña azotada por vientos negros, que tiene en sus manos a decenas de adoradores negros de miradas desencajada y repugnantes gorros. Adoradores que no son sino una parte de los cientos que se arremolinan a su alrededor con antorchas. Casi puede oír los tambores.
Perdida de cordura.
En otro cuadro el señor Cabanillas ve a una COSA tan enorme y poderosa, como un enorme leviatan de otro tiempo, en lo más profundo del mar. Encerrado en una ciudad retorcida cuya mera concepción duele.
Perdida de cordura para el gallego.
Y así con otro cuadro más, uno salido de Las Montañas de la Locura (gran relato).
Insisten en el "cuadro perfecto", pero el pintor se niega y la vieja consigue venderle a Cabanillas 3 de los 4 cuadros por solo 500 libras ¡CADA UNO! Esa pifia buena...
 En una de esas la vieja opta por irse a ver "quien llama a la puerta". Y el gallego va, cierra y bloquea el acceso a la buhardilla. El loco se pone como una moto, sacando un cuchillo de aspecto retorcido y amenazando a los investigadores. Cabanillas saca el revolver, pero O'Brian baja a toda prisa las escaleras para abrir la puerta y pedir ayuda. Pero antes se topa con un hombre serpiente vestido de mujer...perdida de cordura.
La cosa se pone mal para O'Brian, pero se pondrá aún peor cuando el ser le lance un conjuro que le hará perder 11 puntos de cordura y lo dejará hecho un cristo durante 10 horas. Comienza su ascensión hacia la buhardilla. Ahí Cabanillas ya ha dado buena cuenta del loco, dejándolo tirado en el suelo de un solo disparo. Se gira para ver al SER que se acerca, pero apenas pierde cordura.
Lo descerraja de un disparo. BANG.
Tras inspeccionar la sala, ver que su compañero está bien e intentar sonsacar información al pintor loco opta por dispararle en la pierna...matándolo. Coge la llave y va a ver el dichoso cuadro. Un cuadro que representa un pantano de una edad muy remota, lleno de serpientes y de un realismo pavoroso. Cabanillas acaba en el pasado, rodeado por 4 hombres serpiente y algo más loco que antes. Perdido en el tiempo.
Cuando O'Brian despierte, muy loco y tocado decidirá ir a buscar a su compañero, acabando donde el cuadro y acabando también perdido en el tiempo. En el primer Imperio Hombre Serpiente de Valusia. Rodeados de hombres serpiente. Sin saber nada de supervivencia. MUERTOS, como poco hace 400 millones de años.

Y van tres

Toca hacerse personajes de nuevo, recuperar las pistas (que por fortuna estaban en el hotel) e ir a buscar a sus compañeros desaparecidos. Bastante decir que esta vez el cuadro no los absorbe, pero encuentran una extraña droga que ni siquiera a golpe de talegazo (ahora es el personaje de Telmo el forrado) en Oxford saben que diantres es.
Así que el nuevo personaje de Alex, un escritor gallego también, decide probar la "droja" y acaba primero haciendo viajar su consciencia al pasado remoto hasta toparse con Abotth en persona, perdiendo 11 puntazos de cordura, desarrollando una paranoia nada sana y, como no, atrayendo la atención de ALGO. De un algo que está viajando por los entresijos del tiempo para ir a por él. Como un sabueso.

Letal no. Lo siguiente. Dos personajes muertos, y otro con una diana en el culo. Maravilloso.

A ver cuando seguimos.

1 comentario:

  1. Eso de que hay que hacerse personajes académicos es FALSO. Hazte a Terminaitor y reza para que lo que aparezca tenga cuerpo físico.

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