martes, 23 de abril de 2013

Los Hermanos de la Serpiente...y Dan Abnett escribió un truño



Dan Abnett es un autor que me encanta desde que era niños y devorada sus novelas de Los Fantasmas de Gaunt o la trilogía del Inquisidor Einsenhorn, y ya me enamoró definitivamente cuando empezó las impresionantes y divertidísimas aventuras de sus Guardianes de la Galaxia. Es un autor que sabe entretener, que no aburre y que encima suele tener ideas muy buenas, divertidas e inteligentes. Además,sabe construir personajes que encajan estupendamente en su ciencia ficción.
Pero vamos, con este libro se ha cubierto de mierda hasta las cejas, como ya hiciese con el guión del truñazo de película que hicieron sobre Ultramarines (si lo escribió él, cosa que siempre he dudado).

Y es que este truñazo que es Hermanos de la Serpiente no hay por donde cogerlo.
La cosa empieza muy bien, todo sea dicho; Baal Solock es un planeta que se encuentra bajo el amparo de un Capítulo de Astartes llamados Hermanos de la Serpiente y en el que una especie llamada primuls (Eldars oscuros) están haciendo de las suyas. Los nativos piden ayuda al Capítulo y este responde meses después, cosas del viaje disforme, enviando a un solo Marine Espacial, nuestro "protagonista": Priad. De hecho, leemos la descripción que nos ofrece Timun Mas de la novela y parece que toda la chicha del libro va a ser esa: el Marine dirigiendo a las fuerzas locales en una desesperada lucha contra los eldar.
Pues no. Son los primeros capítulos y deja de contar.
Tras acabar con los Primuls con pasmosa facilidad, y destruir un craneo de orko que resultará clave para la "emocionante conclusión del libro" descubrimos que Priad es un mindundi recién ascendido al que han mandao a Baal Solock a curtirse un poco. Tal cual.  Ya la cosa va mal. Aunque luego sigues leyendo y te topas con unos Astartes bastante blanditos, que maduran a toda hostia en contra de lo que dice el trasfondo dicho sea de paso, y que parecen vivir una adolescencia infinita, cosa que les lleva a hacer el gilipollas de mil maneras distintas.
No, en serio. Nadie entre Los Hermanos de la Serpiente parece haber superado la fase anal.

Total, Priad se larga del planeta y empieza su periplo guerrero...una interminable serie de historias cortas que nos hablan de la supuesto evolución que sufre el personaje. Sus andanzas de guerra, su ascensión en el mando de la Escuadra Damocles, las extrañas a la par que absurdas (incluso para ser Warhammer 40k) de su Capítulo, etc...Los Hijos de la Serpiente viven en Ithaka y son algo así como griegos arcaicos cruzados con esquimales arponeros; de hecho el autor parece inspirarse en las guerras médicas y en el rollete de 300 a la hora de construir su muy mejorable relato.
Historias insulsas, sin chicha y muchas hostias facilonas  que demuestran que incluso Dan Abnett puede tener un día vago y escribir en automático. Y un final ¡sorpresa! la hostia de absurdo en el que los orkos son algo así como musulmanes tarados que van en busca de una reliquia sagrada (un craneo de orko que Priad se cargó en Baal Solock y que consigue replicar tiempo después) debido a un maléfico plan de los Eldar Oscuros.
Absurdo. Tonto. Nefasto. Escoria concentrada en estado puro. No entretiene, y eso en un libro de este tipo es imperdonable.

¿Recomiendo el libro? No, ni de coña.

2 comentarios:

  1. No puede ser!!!. Todo lo que hace este hombre es bueno o por lo menos no tan malo como lo que hacen otros. Pero bueno supongo que hasta este semidios puede equivocarse alguna vez. (aunque tengo en casa pendientes de leer los dos Omnibus de Darkblade y esos seguro que son buenisimos)

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