domingo, 31 de marzo de 2013

Volviendo a dirigir Las Máscaras de Nyarlathotep: Nueva York


Estos días el joven Tenfes ha vuelto a San Sebastian, y como no hemos aprovecha para jugar un poco a rol y tal, que hace como eones que no le veo y hasta verano no vuelve del sur. El caso es que estuve pensando que dirigir y al final me dije "Al carajo", por lo que pillé la campaña en cuestión y sonreí como solo sonríen los malvados.

Abundan los spoilers, si no has jugado Las Máscaras o quieres hacerlo ¡LO LEAS INSENSATO!

Los personajes son el clásico grupo dispar y disfuncional al más puro neoyorquino: un ex-criminal forrado que se las apaña un poco con bastantes habilidades, más mal que bien pese a todo; un culto diletante escocés, adinerado con un amable y simpático mayordomo; y como no, D'Jango, un detective privado afromaricano que habla bastante mal el inglés...y de desdichado destino. Se les uniría fugazmente un anticuario judío.

Aquí está el bueno del escocés

El caso es que los personajes fueron contactados vía telegrama por su viejo amigo Jackson Elias, cuya brutal muerte los puso sobre la pista de una enorme conspiración, la existencia de sectas y el poder de los Mitos.

Bueno, el caso es que esta vez al contar con dos sesiones para jugar el acto uno y tener un grupo más reducido de jugadores (de verdad ¿quienes el genio que dijo que 7 es el número optimo para jugar Las Máscaras de Nyarlathotep? que lo sacrifiquen) pude hacerlo mucho mejor que la última vez.

En primer lugar alargué las escenas mucho más, incluyendo lo que  creo que fueron acertadas descripciones de los episodios de locura vividos cada vez que la mente de los Investigadores se resquebrajaba: iniciaba un relato de lo que tenía lugar en su mente, con voz calma e incorporando descripciones propias. Me esforcé particularmente cada vez que se accedía a un libro de los Mitos, en las imágenes que tenían lugar en sus mentes durante la lectura, los episodios de locura tras cada lectura y de las pesadillas que les asaltaban durante la noche.
De hecho, lo de las pesadillas fue un añadido mío que funcionó bastante bien e introdujo algo de tensión en el grupo. Me sorprende que la campaña no tenga nada por el estilo en esta primera parte, que contempla un primer contacto con los Mitos bastante fuerte: más de media docena de manuscritos oscuros y una criatura bastante chunga como colofón.

En segundo lugar, mantuve la tensión empleando a los sectarios. En el libro me parecen bastante pasivos, aquí fueron a por los jugadores de distintas maneras; una particularmente divertida fue cuando D'Jango fue a la biblioteca de Nueva York a investigar sobre la expedición Carlyle...cuando se fueron las luces del edificio y empezó a oír unas pesadas pisadas a su alrededor, los pasos de un hombre que no respondía a sus llamadas y al que solo vio fugazmente. Pisadas que le persiguieron durante los primeros días de investigación, en sus sueños e investigaciones, estaba claro que alguien le seguía.

Me salté el libro un par de veces, hice que un personaje colaborador no lo fuese tanto y que otro no lo era si fuese más favorable, si bien acceder a ella (ala, pistaca) fue bastante arduo y laborioso. Obtuvieron la mayoría de pistas importantes, aunque me parece que el gancho australiano es el más débil de todos (que tampoco es que me parezca ultraesencial jugarlo, la verdad).

Por último fui despiadado con los Investigadores. Cuando D'Jango intentó infiltrarse en el ritual de la Casa del Ju-Ju aprovechando que bueno, era negro, y cuando lo hizo lo único que dije fue "Y esa fue la última vez que visteis a D'Jango". Así, sin más. Si te metes en la cueva del lobo solo y sin respaldo es lo que hay.


Ah, y cuando se encontraron con la bestia de la Casa del Juju tuvieron afrontar severas perdidas de cordura, y un sabor agridulce respecto a lo vivido, pues a los Mitos nunca se les vence del todo. Sin olvidar que cuando el ladrón y D'Jango intentaron un rocambolesco robo casi sobre el último como una losa de piedra.


¿En conclusión? Dos partidas memorables, muy divertidas. Creo que le estoy cogiendo el gusto a esto de dirigir terror.

En unos meses el viaje sigue ¿próxima parada? Londres.

2 comentarios:

  1. Mientras los profundos no asalten el barco... xD

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  2. Hombre, celebro que tu segundo intento haya resultado más satisfactorio. Es un goce de campaña. Nosotros ya hemos dejado atrás N.Y. y Londres, y nos hemos plantado en Shangai. Londres es muy divertida y peligrosa, aunque Shangai no se queda atrás. Acaban de llegar a la ciudad y ya tengo a tres investigadores secuestrados por un grupo de ninjas, otro inconsciente dentro de un tranvía perdido en la ciudad sin entender una sola palabra de chino, y otro en coma con un hacha clavada en la cadera. Ay, qué divertido es ser Guardián.

    ¿7 jugadores? Paparruchas. No hay campaña larga de rol que soporte un grupo así. 4 o 5 es lo ideal. Pero eso ya lo sabes tú.

    Salud.

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