martes, 19 de febrero de 2013

Jugar a naipes es letal en Aquelarre



Este lunes 18 de febrero me puse a dirigir Aquelarre (el juego de rol demoniaco medieval) por primera vez en una temporada muy pero que muy larga. En realidad la intención era masterear la semana próxima pero por distintas causas se ha adelantado, pero esa sesión no se ha pospuesto. El caso es que durante la tarde hicimos personajes y nos fuimos a un bar ya habitual en mis partidas vitorianas a pasar un buen rato en las tierras de Castilla.
Los personajes fueron generados con el sistema 100% aleatorio, para agilizar la cosa y como no podía ser de otro salieron muy dispares, por no decir bizarros.
Teníamos al mercader nazarí metido a mago y con padre pirata, conocedor de 6 hechizos y realmente peligroso con el arco. Lo llevaba Isak, nuestro danés residente.
Luego estaba el pardo Don Vela, guipuzcoano y hombre sensato, con carisma animal y buenas ideas. Diestro con la lanza además. Posíblemente el personaje más normal de todos.
Jon Ander, como es habitual en él, llevaba un personaje bastante bruto (con fuerza 20 y Percepción 5) llamado Pedro López de Arriarán, antepasado suyo para más señas. Caballero de la orden de Santiago, hijo bastardo de un clérigo (Obispo), letal con su espada y su escudo además de jugador compulsivo.
Y en penultimo lugar estaba el pobre Nicómedes, un villano judio oirundo de Vitoria de profesión Malsín (un judio que delata a otros judios para comprar a buen precio sus cosas si son ejecutados), hijo bastardo, criado por un mendigo y ducho en el uso de las hachas. En sus viajes debió aprender mucho del mendigo dichoso porque era un sanador nato, experto en astrología e iniciado en alquimía. Su rastrero personaje se encontraba al servicio de Don Pedro.

Los personajes volvían a casa tras participar en la guerra civil castellana, y cerca de Burgos pararon en una posada donde fueron avisados por un peregrino de la presencia de bandidos en la cercana Mina de la Serpiente. Si se hubiese pararo a investigar un poco más la mina de las narices cuando acabaron ahí quizás hubiesen encontrado ropas de peregrino, pues era uno de los bandidos entregando la parte que le correspondía a la traicionera posadera y viajando a Burgos por ciertas razones. De hecho, imagino que Mikel e Iban estarán leyendo esto, estáis sobre aviso.

El caso es que tras una caótica cena de cochinillos para uno, sobreas para el judio, gallina en la mesa de Don Vela y sopa de verduras para nuestro amigo nazarí alguien tuvo la brillante idea de decir “¿Y si echamos una partida de cartas?”. Y entonces amigos, se montó la marimorena pues a Nicómedes no se le ocurrió otra cosa que intentar desplumar a sus compañeros, siendo pillado infraganti por Don Vela que bueno, trató de decirle “NO” de forma un tanto dramática: clavando un cuchillo en sus cartas.
Falló.
Y le dió en la mano. ZASKA.
Con el judio con la mano jodida empieza una discusión entre los jugadores, hasta que al bribón se le ocurre insultar a Don Pedro. Vuelan las hostias, el caballero pierde su oreja pero consigue recuperarse de la herida y soportar los hachazos del acorralado hebreo, que finalmente pierde el hecha en una pifia. Desarmado, no tarda en sucumbir horríblemente ante el acero de su adversario, que tras saquear sus restos (incluidos los maravedíes que llevaba en su estómago, no hay nada como los amigos) dice que en el fondo era un tipo majo.
No sigo, el resto de la partida es una versión abreviada de la aparecida en el suplemento de Asturias y no quiero spoilear.
La semana que viene más, de momento solo me queda asimilar bien el sistema...otra vez. Que hay cosas que no hice bien, pero lo haré mejor ¡palabra!

Isak e Iban escuchando alguna de las ideas de Don  Pedro.

Al ver que Nicómedes es un vil tramposo que atenta a su honor el caballero se ve "obligado" a darle muerte.

Don Vela (Mikel) fracasa a la hora de imponer orden y cordura en la mesa de los locos.

3 comentarios:

  1. Ah, esas pifias míticas. Creo que todos tenemos anécdotas de las mismas.

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  2. Aquelarre mola mil, yo la verdad es que estoy deseando volver a jugarlo (o dirigirlo, que parece la opción más viable).

    El pobre Dumixi se me quedó ahí colgado en espera de un juicio de la Inquisición.

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    1. Pues yo tengo el sentimiento contrarío con Aquelarre. Antes me molaba mucho y ahora no lo soporto... Pero bueno, he tenido muy malas experiencias con el juego y desde un principio nunca me acabó.

      Eso sí, lo de esta partida es para contarlo XD

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