jueves, 15 de noviembre de 2012

El ataque de Chuky el Muñeco Diabólico

Este verano empezó una pesadilla en la tienda, una pesadilla monstruosa y muy chunga en la que el protagonista era tanto Chuky como una joven madre pamplonesa y su maleducada prole. Si bien los inefables e incognoscibles actos de esta obra de espanto se han prolongado durante meses, sus principales víctimas somos dos: Yo y mi el señor D, mi jefe.

Todo comienza a finales de verano. El señor D se fue de vacatas dejándome al cargo durante una semana del establecimiento, fueron días en los que pasaron muchas cosas `pequeñas y otras grandes, yo pensé que el acto que traería a Chuky a nuestras vidas era de las primeras. Soy un poco imbécil. Bien, era sabado, había un jaleo en la tienda tirando a gordo por ser a) Ser verano y haber mogollón de gente de fuera b) Torneo de Magic, 20 personas gritando resultados y comprando sobres; de pronto una mujer joven, no pasaría de los 27 años, arriba a las costas de la Tienda junto a su malcriado hijo, pamploneses los dos. Me preguntó, ignorando todo tipo de cola pese a tener esta ya unas dimensiones gargantuescas, si teníamos un muñeco de Chucky el Muñeco Diabólico, como no teníamos nada de ese genero le dije que si tenía prisa (respuesta: "Si, somos de Pamplona y no hay un muñeco de Chuky por ningún lado") se fuese a la FNAC, que está muy cerquita y ahí tienen que tener, de hecho, me sonaba de haberlo visto ahí.

Pensé que la cosa se quedaría ahí. Una vez más fui un necio pues al cabo de una hora regresó, diciéndome que en la FNAC nada de nada, y que si le podía ayudar porque en Pamplona no había y el niño solo quería un Chucky. El caso es que empiezo a mirar en el inventario aprovechando que hay menos gente, pero nada, de Chucky no hay nada. Se lo digo y me dice "¿Puedes mirar por internet? Es que yo no tengo en casa", mientras tanto el niño seguía gritando que quería un Chuky. Miré, busqué pero nada encontré. El caso es que debió quedarse con una tarjeta de las nuestras porque durante los días siguientes, con mi jefe ya en su puesto de trabajo empezó a llamarle preguntando por Chucky.

Ante la insistencia de esta persona el señor D empezó su propia búsqueda ¡la mujer no paraba de llamar a ver si habíamos recibido un Chucky! Durante 2 meses y medio llevó a cabo una laboriosa investigación que culminó con la llegada de un Chucky que tuviese los siguientes requisitos:
-Que tuviese un martillo.
-Que tuviese un cuchillo.
-Que hablase.
-Que tuviese una talla X.

Bien, el caso que llega, pero claro, ella es de Pompaelo. Además, pide saber todas las frases que dice el muñeco dichoso a la par que diabólico, el señor D se las anota y dice. Parece que esta todo correcto, de modo que viene, paga una suma considerable y se larga.
¿Se acabó la pesadilla? Que va, ahora viene lo divertido.

Hace una semana la mujer nos llama preguntando si le podemos devolver el dinero. El señor D se queda perplejo ¿tanto dar por saco con Chuky y ahora lo quiere devolver? No entiende nada. Entonces la mujer se explica que ellos son cristianos y que el muñeco DIABÓLICO dice frases que son invocaciones al Diablo; mi compasivo jefe le dice que bueno, que ya sabía que frases decía y que en todo caso podía quitarle las pilas A SU MUÑECO DIABÓLICO consecuente consigo mismo. Pero no,para la pamplonesa eso le quita la gracia del MUÑECO DIABÓLICO  y que ella no sabe inglés ¡Joder, y quitarle a Chucky lo diabólico lo deja en El Muñeco!
El señor D entonces saca su argumento number güan: Si ella es cristiana ¿no se le ha ocurrido que un muñeco DIABÓLICO tiene que tener si o si algo que ver con el Diablo? ¿Entonces que hace el niño obsesionado con él? Yo aquí habría añadido que mejor fuese llamando a un exorcista, pero el señor D no ha salido del medievo y sigue siendo un hombre temoroso del maligno y sus obras.
Total, que no se le va a devolver el dinero.

7 comentarios:

  1. Me cuesta creerlo. Estoy flipando en colores.

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  2. Joder, y luego me quejo de la gente que me da la murga a mí xD

    PD: ¿no puedes poner unos captchas para tonticos? Ú_Ù

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  3. Cuando alguien tiene tanto tiempo libre para dar por saco es que es casa no le dan lo suyo...

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  4. Acojonante historia. Otro ejemplo de lo que la realidad es capaz de hacer con la ficción.

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  5. Dios, esta no me la sabía, ¿qué clase de gente acude a la tienda cuando no estoy por allí?

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  6. De verdad, esa mujer si que sabe dar mala imagen.

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