martes, 19 de junio de 2012

El falso 2º contacto

Tras mucho tiempo sin escribir nada para Gea Salvaje y bastante jodido por las recus, saco tiempo y aprovecho mis pesadillas para actualizar un poco mi universo de ficción. Espero que os guste este homenaje sentido a gente de bien como los Recolectores (Mass Effect), esos simpaticos Tleilaxu (Dunes varios), los eldars oscuros de Martillodehostias 40.000 o los azotamentes de D&D.




En los últimos días la primera sociedad espacial el Merkelato Económico lanzó al espacio la primera de una nueva clase de nave jardin, de tal envergadura, autonomía, eficiencia y ambición que dejaba a los modelos anteriores a la altura de una tartana espacial: Elíseo.
Su objetivo era triple, por un lado poder hacer viable la vida humana incluso en los sistemas que no eran aptos para una terraformación pero si para la explotación económica, y por otro sacar la producción agrícola e industrial fuera de los mundos habitables, cuidando así del medio ambiente y de paso reduciendo los costes que suponía sacar las mercancías de los planetas. Elíseo fue completada 2 días antes de la hecatombe que dió nacimiento a Gea Salvaje, lanzada en medio de una costosa fanfarria su objetivo era el sistema más lejano al que los humanos tenían echado el ojo, denominado Paradies, donde debían dejar a sus primeros colonos junto a toda su infraestructura, incluyendo un flamante ReCons, para luego comenzar la explotación del 3º mundo del sistema (rico en minerales magnéticos). Ni siquiera hoy la hazaña que supuso la construcción de semejante aparato se ha repetido, hay opciones mejores y más rentables.

Y saltaron al Espacio Blanco.
Y todo se fue al carajo.
Y tuvieron que terminar saltando a ciegas.
Y acabaron no demasiado lejos de Paradies, pero en el espacio y sin opción de usar la tecnología de Espacio Blanco aquello significaba tener que ir a velocidades inferiores a la de la luz. Los científicos de la Elíseo estimaron que tardarían 2 siglos en llegar a su destino.
Al final fueron más de 1000 años de viaje por el vacío. Muchas cosas cambiaron dentro de la Elíseo.





Una sociedad encerrada
Pese a la capacidad de la Elíseo para reciclar el agua y los nutrientes, de generar sus propios alimentos en la huertas de transgénicos y de producir las piezas necesarias para el constante mantenimiento que una nave como aquella necesitaba, aunque fuese empleando lo que encontrasen en los meteoritos, la situación no podría prolongarse de manera indefinida. El personal civil y militar de la nave jardín optó por imponer un régimen draconiano sobre el pasaje, los civiles (más de 12.000) tendría que trabajar para mantener la nave si querían acceder a agua y comida, minería espacial incluida; los militares ejercerían un control brutal sobre la población para evitar el caos, el robo de una sola manzana transgénica se castigaba con un cuello roto y la visita a una tina de procesamiento. El personal científico-técnico tomó para si la responsabilidad de administrar los recursos con la máximo eficiencia y de conservar los conocimientos que permitían a la tripulación sobrevivir; establecieron normas para evitar un crecimiento demográfico desaforado, aprovechar el espacio disponible y rutinas para evitar la locura espacial.
Con el tiempo, dos siglos, después la Elíseo se convirtió en una sociedad de castas, con dos grupos enfrentados por el poder y una masa de 80.000 grises (llamados así por el color de su vestimenta) obligados a sudar, sangrar y morir para mantener un leviatán imposible que viajaba hacia un paraiso que no conocerían. Antes de que terminase el 1º siglo de viaje los científicos impusieron un modelo eugenésico para potenciar el recurso humano de la nave: los individuos físicamente más excepcionales eran escogidos para formar parte de la élite militar, se mejoró su metabolismo mediante terapia genética buscando unos “defensores de la paz social”más aptos; los científicos solo tenían permiso para reproducirse con individuos, fuesen o no de su grupo, que demostrase tener una inteligencia sobresaliente según una serie de test obligatorios. La tripulación quedaría relegada a ser una reserva genética con la que aportar de tanto en tanto sangre nueva a las viciadas venas de sus superiores.
La brutalidad de los primeros días solo fue a peor, y la sociedad de la nave empezó a volverse más cruel, morbosa y supersticiosa; los científicos empezaron a ser vistos como una clase de mesías capaces de solucionar una situación mortal con un par de órdenes en un ordenador, dotados de un saber místico, mientras que las fuerzas de seguridad eran algo a temer, imposibles de detener, colosos furibundos a los que obedecer. Por supuesto los científicos sabían lo que se hacían y destinaban cada vez más esfuerzos en mejorar el rendimiento de la nave, ni siquiera en las peores condiciones el avance humano se detuvo.
Empleando parte de la tecnología del ReCons se alteraron a las especies animales de la nave, y no pocos grises, para obtener nuevas criaturas dirigidas a satisfacer sus necesidades: ganado mutante capaz de sobrevivir y regenerarse a ser cortarse la carne, sabuesos de caza para mantener la ley. Las propias armaduras que emplean a día de hoy los eliseos son en realidad organismos vivos que tardan semanas en crecer alrededor del cuerpo de las tropas, pero que proporcionan protección al vacío y un blindaje excepcional.

El sar'g, un animal obediente, sanguinario y delicioso

Plagas de diseño eran soltadas en los niveles más poblados para controlar el número de tripulantes, la luz de los túneles se fue volviendo mortecina a medida que los eliseos se adaptaban a un ambiente oscuro, sus pieles se volvieron blancas y sus facciones duras, bastas. La vida de los pobladores de la nave se redujo brutalmente cuando en el 3º siglo los científicos introdujeran en secreto un virus en los conductos de aire, aquella nueva aberración provocaba la muerte de los sujetos mayores de 50 años, de ese modo esperaban seguir controlando la población.
Para los grises la violencia y el sexo eran las únicas vías para escapar del tedio de un día a día infernal, establecieron sus propias jerarquías dentro de su escalón basándose en el miedo y el ejercicio de la fuerza, así como en el aprovechamiento de la siempre presente corrupción.
Hubo algunas guerras civiles cuyo resultado, fuese cual fuese, poco duraba. Siempre se regresaba al viejo orden. Solo que de manera más cruenta, más asfixiante. Alienados y entumecidos, los eliseos terminaron por volverse contra ellos mismos, desarrollando una crueldad espantosa: clavar un cuchillo a un conocido y ver como se tambalea, moviendo los brazos intentando sacarlo es una broma muy habitual entre ellos.
En algún momento apareció el culto a la muerte y los huesos de los muertos empezaron a decorar las estancias de la nave. La que por fuera aún parecía la desgastada pero aún bella prueba del avance tecnológico , por dentro se transformó en una huesera espeluznante. Una idea alimentaba por la división psicologa de la casta científica rondaba la mente de los eliseos a medida que pasaban los siglos en un ambiente viciado: aquella era su penitencia, al final los dignos llegarían al final del viaje y serían perdonados. Su penuria tendría sentido.


No es de extrañar que por sus armaduras vivientes fuesen confundidos con aliens

 La llegada (premio a quien pille el chiste)
Para cuando la Elíseo llegó a su destino la situación dentro de la nave era insostenible...otra vez. Una rebelión de grises, la duodécima ya, amenazaba los niveles inferiores de la nave jardín y los militares libraban una auténtica guerra que amenazaba con consumir a los 2 bandos, pero todo cesó cuando por los viejos canales de voz el líder de la casta científica anunció la llegada inminente a Paradies.
Pero cuando llegaron se toparon con una sorpresa, otros humanos se habían instalado en SU mundo prometido. En realidad era una pequeña colonia de intrépidos pioneros que habían llegado al planeta, que estaba lejos de ser un paraiso, buscando un poco de libertad.
Aquello fue usado por el gobierno de Elíseo para dirigir la rabia mal contenida de casi 100.000 personas hacia un nuevo enemigo, los otros, los usurpadores. Armados e instigados por un odio frío y brutal cayeron desde el cielo sobre los colonos. A los que no mataron, pocos, los esclavizaron; todos fueron sujeto de las mayores aberraciones concebibles. Los eliseos se pasaron días pasando a fuego y carne el planeta.
Y aquellos les gustó. Sació algo en su interior, un ansia que ni la llegada a Paradise pudo saciar. Llegada que por supuesto no supuso el fin de la sociedad de castas.
Pasaron los siglos siguientes erigiendo las 3 ciudades subterraneas, pues la luz de la estrella de Paradise les dañaba, y criando generaciones de esclavos que trabajaban donde ni los grises querían ir. Al llegar a un mundo de verdad rehuyeron de él, generaciones de penosa existencia espacial, de respirar aire viciado, de no tener espacio personal ni libertad ni intimidad provocaron que aún pudiendo optar por una vida que sus primeros ancestros dejaron atrás y que convirtieron en cuentos, en leyendas, decidieran desaprovechar el don que el tiempo y la perseverancia les había dado.
Durante 2.000 años la sociedad elisea mantuvo su modo de vida, profundizó en su propia monstruosidad y practicaron el terror y el esclavismo sobre los escasos sistemas cercanos donde moraban Otros. Se transformaron en cuentos terroríficos, en el hombre del saco del rincón más apartado de Sextans A.
Cuando los científicos de León reactivaron la Red Eter tardaron poco, muy poco en abalanzarse sobre nuevos objetivos que brillaban como imprudentes luciérnagas en una noche llena de sapos hambrientos.


Contacto
Hasta entonces las incursiones de los eliseos dejaban poco más que historias vagas y confusas a su paso, los pocos supervivientes hablaban de demonios de piel blanca o de insectos gigantes profanadores. Locuras, decían los que encontraban aquellos restos gimoteantes, pero no eran capaces de dar una explicación al hecho de que colonias enteras desapareciesen o fuesen exterminada con tal crueldad. Los lugares apartados son peligrosos, quien sabe que hay ahí fuera.

Es mejor morir que caer en manos de la casta científica...

Hace 200 los eliseos atacaron una colonia de reciente fundación y aspecto apetecible, los ejemplares parecían sanos y serían excelentes esclavos. Solo que esta vez se toparon una colonia de Corazados retirados, armados y algo paranoicos; respondieron con fiereza a los que pensaron que era una invasión alien (activando por poco el Codigo Contacto antes de que la Elíseo apagase el planeta con un impulso electromagnético). Durante una semana la colonia se bañó en fuego y plomo, los veteranos eran duros de roer y su equipo, poco avanzado pero de eficacia probada, no se había visto afectado por el PEM. Finalmente una flotilla de la U.L.H entró en el sistema y los atacantes tuvieron que abandonar, para entonces los supervivientes tenían algo más que balbuceos que contar: fotos, videos e informes detallados llegaron a la Comisión Contacto, aún escocida por el asunto de la gente del vacío, y a más de uno de sus integrantes debió darle un orgasmo cuando accedió a toda aquella información.
Estalló la locura, los planetas más aislados o menos poblados se gastaron una fortuna en protección y sistemas de evacuación, se rodaron en apenas unos meses media docena de películas de terror sobre los espantosos insectoides, incluso un juego de rol sobre ellos consiguió ser el documento más descargado de la Red Eter durante una semana. La histeria era total.

Por fortuna la ilusión de que hubiese vida extrarrestre, hostil y agresiva pero real, se fue pronto a paseo cuando se encontró el cuerpo de uno de los atacantes. Tras quitarle la armadura, en realidad matando al pobre animal, descubrieron la verdad; tras aquella cosa insectoide y monstruosa solo había un humano de aspecto enfermizo. Se han destinado no pocos esfuerzos en encontrar y acabar con los eliseos (llamados Blancos por la U.L.H) y sus espeluznantes depredaciones, pero con poco éxito.
Actualmente siguen teniendo lugar razzias periódicas sobre distintos planetas de todo el Grupo Local (del Imperio de Cassiopeia y la Hegemonía Halo también), cientos de miles de esclavos acabarán sus días en un paraiso prometido a unos pocos, muertos de agotamiento, mutados por científicos sin moral ni límites o convertidos en juguetes para deleite de unos bárbaros sin empatía.




Exoesqueleto viviente (NT 4)
Resultado de años de ciencia sin límites morales, este organismo similar al antiguo coral terrestre diseñado para funcionar junto a elementos tecnológicos debe dejarse crecer alrededor del cuerpo del portador al tiempo que los operarios instalan los sistemas electrónicos del exoesqueleto (comunicación, visión nocturna). Una vez completado el proceso el traje funcionará gracias a los nutrientes que el portador le proporciona y una electricidad que genera su cuerpo, este por su lado gozará de un excelente blindaje, un sistema de reciclaje de oxígeno (sino se ahogaría al tener la cabeza recubierta por la armadura) y un alto grado de protección ambiental. La comida y el agua se ha introducir en el cuerpo del portador mediante sondas.
La única manera de quitarse un exoesqueleto viviente es matando a la criatura inyectándole un suero que toda la tropa lleva encima, una vez hecho esto se desprende del cuerpo del portador pasados 20 segundos.

FD:7
AC:-1
Especial: proporciona FUE Buena (+1) y los dones Sobrevives en el vacío, Telecomunicación (con otros portadores de exoesqueleto viviente y el mando), Tolerancia al calor, Tolerancia al frío, Visión periférica, Visión en la oscuridad.
Energía : Grande, dura 1 mes (pasado este tiempo el exoesqueleto muere por causas naturales).
Coste: No esta a la venta

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