martes, 8 de mayo de 2012

La Dragonlace: placer culpable



Lo admito, con la Dragonlance sufro un ataque de bipolaridad esquizoide que me divide.
Si, es cierto, es todo lo contrario a lo que desde hace años acostumbro a leer en estos tiempos de post-modernidad personal: maniqueismo extremo, kenders, personajes más estereotipados que un catalán tacaño o un vasco bruto levantando piedras y bastante impersonales, Tanis, kenders, un mensaje religioso que me tira más de espaldas que 2 testigos de Jehova en la puerta de mi casa, y una ñoñería bastante seria,kenders, escasa calidad y nula originalidad. Ah, y kenders, kenders que no mueren y kenders con peso en la trama.
La moralina religiosa evangélica...joder, si es que le echan la culpa del desastroso estado de Krynn, que a mi me parece la mar de divertido, a los mortales, que claro, tuvieron un Sumo Sacerdote (PAPA) y al hacerle a él más caso que a nadie...los dioses tuvieron, no pudieron hacer otra cosa, que lanzarles un pedrusco apocaliptico. Y es que encima a esos malvados mortales no se les ocurre otra cosa que buscar otros dioses ,que no tiren pedrolos, en vez de arrepentirse y unirse al evangelismo politeista que es bueno a la par que correcto.
¿La moraleja? Hedionda, sin Dios /Dioses solo hay caos, y cultos, y mentira, y desesperanza. En fin.
Y encima al enano apenas hace nada ¡hasta muere de un infarto en vez de combatiendo a las hordas del mal cuya visión religiosa es contraria a la de los buenos!

Pero por otro lado está el hecho de que sea, al menos en parte, una campaña rolera novelada (cosa que me gustaría hacer alguna vez aunque fuese solo por mi placer personal), los 3 primeros libros fueron de los primeros libros que me capturaron de pequeño y marcaron mi amor por el genero fantastico, sin desmerecer a Conan ni al señor Tolkien claro está. Tampoco puedo negar que mis primeros pinitos roleros con D&D vienen de la Dragonlance, al igual que tantos otros (una de mis nuevas niñas bonitas, El Reino de la Sombra, tiene bastante de Dragonlance). Quizás por ser más simples que un ladrillo sus personajes pudieron marcarme tanto: si llevo a un paladín no puedo evitar tener siempre en mente al bueno de Sturm.
Aunque eso produce que sucedan cosas curiosas, para empezar que Raistlin no para de decir que ha roto su cuerpo, maldito su alma y quebrado su espíritu a cambio de un poder mágico increible...y el muy inutil solo lanza conjuros mierdosos de nivel 1-2 durante buena parte de los primeros tomos.
Y luego está la nostalgia; esos libros fueron leidos en una época que cada vez están más lejos y que recuerdo con cariño, me recuerda partidas en el patio, findes de cine, Señor de los Anillos, Dragon Ball y las cosas buenas de la niñez. Las malas experiencias, que no eran pocas, las relaciono con El camino de Miguel Delibes.

En definitiva, si hay una saga con la que tengo una relación amor-odio es esta, la trilogía original de la Dragonlance. Me pasa algo parecido con las Aventuras de Gotrek y Felix, pero ahí al menos se folla y no hay ñoñerías. Y el enano reparte castigo y dolor como está mandado.

¿Y a que viene esta entrada? Pues nada, que en plena época prexámenes no he podido evitar evadirme un rato volviendo a Krynn y simplificar un poco mis lecturas, que no todo ha de ser delicatessen y moderneces, los huevos con chorizo y papas fritas de la literatura fantástica siempre son un buen recurso.

3 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo contigo. A mi también tiene la Drangonlance esa cosilla. Fue lo primero que leí justo antes de empezara jugar al rol y no puedo evitar sentir ese "algo" especial. Además jugué el primer tomo de los clásicos y parte del segundo y fue como revivir la novela. Una caña.
    Ahora tengo a medias el tomo en edición coleccionista de la primera trilogía, todo nostalgia.

    Un abrazote!!!!

    ResponderEliminar
  2. Parece ser que todos hemos tenido este comienzo, por lo que esta obra algo tiene que tener... Yo puedo decir que soy la persona que soy gracias a Dragonlance :).
    Hace 12-13 años yo era un bakalufo del montón al que le molaba ir de discotecas y pillar, me junté con un grupo de personas frikis y les pedí algo de "literatura de fantasía, de esas con dragones y magia y cosas así"... Tenía en una mano El Señor de los Anillos y en la otra Crónicas de la Dragonlance, me leí crónicas, me devoré Leyendas, me zampé Ocaso... y de ahí salté a dirigir D&D ambientado en la Dragonlance... snif snif, que grandes años que nunca volverán xD.

    Gracias por devolverme ese recuerdo con tu entrada :).

    PD: Me he leído la edición limitada de crónicas ya 3 veces (y las crónicas 2 o 3 mínimo)

    ResponderEliminar
  3. Muchos hemos tenido a Dragonlance como comienzo de la fantasía y el rol aunque ahora veamos la saga con ese extraño amor-odio.

    Por cierto, comparto tu gusto por Gotrek y Félix que no serán las mejores novelas del mundo entretienen un rato :P

    ResponderEliminar