domingo, 11 de marzo de 2012

Ha muerto Jean Giraud "Moebius", ha muerto un coloso

Ayer 10 de marzo nos dejo Jean Giraud, más conocido por algunos como Moebius, a la edad de 73 años. Ayer el comic se quedó sin uno de sus más grandes exponentes, un artistas que deberéis mencionar a todos esos mamones que puedan decir a estas alturas de la vida que el comic no es arte. Joder, hasta su comic de Halo me pareció bueno.
Porque Jean Giraud fue un artista con un talento, unas ideas, un estilo y unas ganas de transgredir del tamaño del Sol. Un autor que ha influido en docenas de otros dibujantes y guinionistas con un dibujo que pese a evolucionar, como es natural, con el paso de los años nunca dejó de ser reconocible. Se habla mucho de Ralph McQuarrie como el padre de Star Wars, pero siempre he creído que mucho de las películas ambientadas en la Lejana Galaxia beben del arte de Moebius, Coruscant es Terra, el Naboo subacuático es Aquaend, beben de El Incal.



Nada de lo que yo pueda escribir aquí puede hacer justicia a la obra de este maestro pero me veo obligado a recomendaros 3 comics 100% Giraud que servirán como entrada para adentraros en los maravillosos mundos que trajo al mundo, a la historias que contó:
-La serie Blueberry: 50 comics webster donde Giraud se empezó a forjar para aprender los entresijos del mundo del comic. Historias de la vida de un vaquero en el último tercio del XIX, puro sabor a cuero, güisqui y pólvora mezclada con arena.

-El empalmado, loco, pesadilla blanca y otras historias cortas: un tomo que sacó Norma hace bastante en el que se recopilan algunas de los comics que publicó en Metal Hurlant y otras publicaciones. Humor, erotismo y mucha mala leche, muy divertido y siempre deja sabor a más.

-El Incal: para mi una auténtica maravilla, el comic Space Opera definitivo. Ciencia ficción, mucho humor y muchísima imaginación se mezclan con filosofía y esperitualidad cuando Giraud y Jodorowsky (que más le valdría volver a leer sus comics de cuando era más mozo porque ahora se le va la pinza y parece querer olvidarse de contar buenas historias) se unen para traernos esta auténtica joya.

Y este ha sido mi triste homenaje a un coloso del lapiz y la mesa de trabajo.
Descansa en paz y gracias por todo.

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