viernes, 3 de febrero de 2012

Nueva partida de Aventuras en la Marca del Este mientras Vitoria se hiela

Ayer nos reunimos en nuestro lugar de encuentro partidoso habitual mientras fuera de nuestro pequeño bastión la ciudad de Vitoria conocía las bondades de la nieva, hacía más frío que en el corazón de un tertuliano ¿tronista? de Intereconomía. Varios de mis jugadores habituales no pudieron acudir pero aunque fueron echados de menos un novato de nomen Iban se instaló entre nosotros con un cazarrecompensas llamado Yester y María, mi novia, que llevó a Hammer el enano. Por lo demás contamos con la presencia de Felanas, el elfo cuya técnica de combate consiste en golpear las partes nobles del enemigo con su bastón de madera de roble, el siempre buscalios y saco de los golpes Pancho el mediano, Vespasiano Matadragones, pariente mayor de Robleda y máquina de críticos ahora montado en su caballo Imperioso, Ultor el paladín de Mars, armado con su espada bastarda y saco de buenas intenciones, y de forma temporal Atia la exploradora estuvo con nosotros pero se fue a gozar del frío con su mozo burgales.

Bien nutrido el grupo con aguerridos combatientes estos iniciaron su marcha hacia el Norte en su busqueda de la Ciudad Perdida de los enanos, cuya entrada está en teoría en las colinas cercanas al Bosque de las Arañas; como hacía tiempo que se jugaba plantee un pequeño combate en las ruinas de un cementerio abandonado cerca del Gran Pantano contra los últimos goblins de la tribu Narizez Amarillaz y un ogro, culpable de que estos fuesen los últimos de su tribu. Tras despacharlos sin muchos problemas, y cogiendo Felanas los testículos del ogro como trofeo, volvieron a reemprender la marcha mientras en la Marca el blanco empezaba a cubrirlo todo con las terribles nieves invernales.
Ya de noche acamparon en el linde del bosque pero las orejas de elfo de Felanas detectaron el sonido de una ¿batalla? ¿pelea? más bien una matanza, y el grupo decidió investigar...enviando a Pancho en sigilo; tras una hora llegó al templo abandonado donde se había desencadenado la violencia, los cuerpos de 3 extrañas criaturas, dos de ellas de gran tamaño y la cola acabada en maza mientras que el otro era de menor tamaño y su cola era más bien de escorpión, y la cabeza cubierta por un saco agujereado para que pudiesen ver con un enorme ojo monstruoso. A su alrededor estaba tirado en el suelo un caballero llamado Sir Galagad del reino insular de Bois (invención mía) quien suplicó ayuda, que se la proporcionó el elfo al darle una de sus pociones de curación. Una vez curado les contó que era un caballero en búsqueda sagrada junto con otros compañeros y varios escuderos en aquellas tierras lejanas, habían parado a descansar en aquel templo pagano en ruinoso estado pero que al poco sufrieron el ataque de un gran número de aquellos monstruos infames llegados del Bosque de las Arañas. A él lo dejaron moribundo pero a los otros se los llevaron. Los personajes aceptaron ayudar al caballero, aunque algunos miembros del grupo (Vespasiano y Pancho) pensasen que era mejor matarlo.
Si hubiesen ido tal cual en vez de ir a lo lento, pero seguro, hubieran podido llegar a la refriega.
Durante la noche que pasaron resguardados en el templo sufrieron el ataque de los monstruos del Bosque de las Arañas a los que llamaron Jaldays, que en el lenguaje de los elfos significa Tuertos Infernales, y que pudieron rechazar sin muchos problemas, pese a aparecer un jefe jalday con una cola maza con veneno. Una vez muertos y saqueados sus cuerpos intentaron descansar pero de buena mañana los personajes que estaban de guardia, Pancho y Felanas, encontraron como arrastraba los pies desde el bosque un humano con aspecto de haber sido maltratado ¡y con quemaduras en la zona genital! Murió tras decir algo sobre una Reina, una inspección permitió saber que el pobre hombre, el escudero de sir Galagad, había salido del interior del Bosque de las Arañas a juzgar por la presencia de un raro polen que solo se encuentra en ese lugar.
Sir Galagad apremió a sus nuevos compañeros para que empezasen el rescate, de modo que le hicieron caso y entraron en el peligroso bosque.


Mi enorme cabeza os impide asombraros ante la belleza supina de María

El camino era duro, pero Vespasiano insistió en llevar a su caballo a la aventura lo cual disminuyó el paso del grupo; tras encontrarse con el cuerpo machacado de un Jalday clavado por una espada de su raza y muerto tras reventarle con un puñetazo el cráneo sus pasos acabaron en un amplio claro nevado, al otro lado de él se elevaba una columna de humo. Algunos jugadores cogieron la extraña flor para hacer pociones, Vespasiano le dio a Imperioso que se quedó roque, y Hammer intentó detectar trampas en el extraño lugar...acabó hundiéndose de unas arenas movedizas que se lo hubieran tragado de no ser por la ayuda de sus compañeros. Pero todo resultó ser el método de caza de un monstruo planta que se los intentó comer, pero claro, se lo cargaron sin mucho problema ; la criatura vomitó varios volúmenes de un libro maldito llamado CIL cuyas páginas estaban llenas de sudor.
Llegaron por fin a la aldea amurallada de los Jaldays que en uno de sus extremos tenía una enorme boca de cueva, en medio de la cual se levantaba una estructura similar a una plaza de toros itinerante. Desde al aldea llegaban alaridos de dolor de un pobre hombre, estaba claro que ahí estaban los humanos secuestrados.
Dieron un rodeo para intentar colarse en la cueva pero se encontraron con un grupo de caza Jaldays con quien tuvieron un violento encuentro... que Pancho aprovechó para colarse en la cueva, pero tras fracasar de forma estrepitósamente en sus intentos de escalada y sigilo fue capturado, arrastrado a la construcción central entre gritos afeminados. Los personajes, dirigidos por Vespasiano encima de Imperioso cargó contra la villa seguido del resto, iniciando yo un relato de salvaje carnicería pues quería acabar ya, la verdad sea dicha.
Pancho se encontró ,atado de manos y pies, cara a cara con la Reina Jalday, una criatura monstruosa de 5 metros cuya cópula es como poco brutal pues disuelve el aparato del amor del desdichado amante forzado. En aquella refriega la guardia personal de la Reina afrontó a los heroes de Robleda pero acabó siendo abrumada bajo hachas enanas, bastonazos cojoneros y mucha brutalidad; el cazarrecompensas Yester se coló en las estancias privadas donde hirió a la Reina. Pancho de mientras se había liberado de manos pero tras una serie de malas decisiones acabó colgando boca abajo por los pies. Finalmente los personajes dieron muerte a la Reina, rescataron a los buscadores aunque a sir Tur tuvieron que darle muerte piadosa pues no quería ser un medio hombre.
Se despidieron de buenas formas quedándose Ultor a petición de sir Galagad la espada de sir Tur, así como el tesoro de los jaldays, los cuales se refugiaron bajo tierra a la muerte de su reina.

Una aventura un poco verde, con mucho humor y peleas para liberar tensiones por exámenes. Sencilla pero que todos dijeron haber disfrutado, sin duda fue mejor que pasar frío en la calle.
A ver cuando es la próxima.

3 comentarios:

  1. ¡Que pena no haber estado! sniff T.T La ladrona ansia una nueva partida! ¡Cuanto antes! :)

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  2. Por cierto la parte del CIL me ha encantado jajajja

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  3. Genial, como siempre. Nos encantan las fotos de los amigos aficionados jugando en mesa a la Marca. Muchas gracias!!!

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