martes, 3 de enero de 2012

Carrusel Bloguero: 152 partidas de campaña legendaria y algo punkarra

Este mes el Carrusel Bloguero trata sobre eso mismo, campañas legendarias, tochas, que no se olvidan y que su juego es sin duda es uno de los cúlmenes de nuestra afición. Aprovecharé para contaros dos cosas: una batallita y la otra una reflexión sobre algo que he hablado no pocas veces con mis conocidos.


La batallita es la historia de la campaña más tocha que he jugado en mi vida y que sin duda más he disfrutado, la megacampaña de 152 partidas que jugué en los recreos de la tarde y fines de semana en 2º de la ESO, de eso hará ya ¿9 años? Joder, que viejo me siento... Era del MERP, la edición roja, y la jugué junto a 4 chicos dos años mayores que yo de los que hace una vida que no sé nada.

Jugabamos en una aula que nos cedían después de comer, partidas cortas marcadas por el tiempo límite, había que hacer las cosas en menos de una hora y solo los findes que quedabamos, que no solían ser tantos debido a que estos salían de farra y tal, podíamos dedicar más tiempo para recorrer el maravilloso mundo de Tolkien...el cual volvimos bastante punki. Esto hacía que cogiésemos los dados con ganas y no perdiésemos el tiempo, si no lo hacíamos así teníamos que esperar al día siguiente para poder seguir; nuestro estupendo Pollo de Pantalla se esforzaba por hacer que cada partida estuviese diseñada para ese tiempo.

Nuestros personajes eran de lo más bizarro: un hobbit cuyo objetivo en la vida era encontrar “su agujero”, un rohirrim bastante nazi, el clásico numeroneano negro bastante enrollado y yo, un haradrim exiliado que añoraba su harem y se consideraba así mismo el mejor amante de la Tierra Media.


Personajes que te haces cuando la adolescencia hace estragos en tu sistema hormonal.

Pero todo formaba parte de una campaña que transcurría en paralelo a los acontecimientos del Señor de los Anillos... que alteramos de forma brutal puesto que matamos a los hobbits mientras salían de la Comarca movidos por la avaricia y no, no los reconocimos como Frodo, Sam, Merry y Pippin. Pensábamos capturarlos y cobrar un rescate a sus familias puesto que nuestro hobbit los había reconocido como gente de dineros, la culpa fue del Master por no enrollarse y decirle quienes eran, pero se nos fue la mano y acabaron muertos. Cogimos sus cosas, quemamos los cuerpos y proseguimos con nuestro camino, fue al final de sesión cuando nos dimos quienes eran... me pasé toda una clase de dibujo riéndome.

Finalmente acabamos teniendo que llevar el Anillo a Rivendel bajo amenazas de Gandalf y nos pusimos a las órdenes del bueno de Ragadast el Pardo quien había encontrado una nueva amenaza que ponía en peligro a la Comunidad, con Bilbo como portador; nuestra épica aventura contra los demonios que despertaban en las ruinas de la Primera edad concluyó con éxito y contó con muchas anécdotas (incluyendo la vez que dos trolls bajo un hechizo de sugestión sexual de mi invención le encontraron el agujero al hobbit, todo para darnos una oportunidad de escapar, sobrevivió) y terminó con nosotros encontrándonos de nuevo con la Comunidad...a la que pasamos sin querer por el cuchillo.

Así pues terminamos por llevar el Anillo a Mordor, acabamos con el Gran Mal (y el hobbit), metimos a Gollum en una jaula, y dejamos la Tierra Media hecha un cisco. Y cuando acabamos no me lo pude creer, aquella maravilla de campaña, rara y bizarra y bastante surrealista, se acababa.

Y ya ninguna de mis campañas se acercarían ni de lejos al número de partidas jugadas o de acontecimientos vividos, sencillamente fue irrepetible pues estaba ligada a un momento particular de mi vida en el que se dieron las condiciones necesarias para ello: gran disponibilidad de tiempo, una mentalidad de "juega todo lo que puedas", estábamos loquísimos por el Señor de los Anillos a raíz de las pelis. Sin olvidar que por nuestra propia becerridad terminamos metidos hasta las trancas en la Historia, con mayúsculas, de la ambientación convirtiéndonos en protagonistas de la misma.

El grupo se separó meses después, poco a poco me he visto en la situación de que difícilmente podré jugar, al menos de momento, una campaña larga con cierta continuidad. Mucho menos concluirla.

Juntarse los jugadores es dificil, el curro o los estudios no ayudan, el tiempo es perro y las campañas suelen estar en tercer plano. De modo que mis campañas legendarias se acabaron, al menos de momento y me conformo con jugar la misma campaña, bueno dirigirlas, hasta una conclusión digna; mis Aventuras en la Marca del Este en unos años tendrán difícil contuinidad pues juego con mis compañeros de carrera y el próximo será nuestro último año juntos y vivimos en ciudades distintas, y la otra que dirijo de Rappan Athuk se juega muy de cuando en cuando, a veces con 4 meses de distancia entre partidas.

Me lo paso bien pero hecho de menos la sensación de estar sumergido en acontecimientos mayores, jugar constántemente una historia larga y memorable que pueda recordar. Quizás no me esfuerce los bastante, soy inconstante y siempre estoy cambiando de juego, o no intenté conseguir esas 5-6 horitas para tirar dados.

Quizás en otro momento, pero está claro que será difícil superar esas 152 sesiones de juego, esos cientos de enemigos afrontados, todas esas partidas que acababan y aunque quería más sabías que en breves habría más.


Y casualidades de la vida hoy hace 120 años que nació el Profesor Tolkien.

6 comentarios:

  1. Gran crónica de vuestras aventuras, Crom. Me quedo sobretodo con "e acabamos teniendo que llevar el Anillo a Rivendel BAJO AMENAZAS de Gandalf" xd, lo que me he reído xd

    Ciertamente legendario, sí señor. Añado la entrada al listado.

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  2. Que grande! Frodo y los demás no llegaron a salir de la comerca... Claramente los Nazgûl están sobrevalorados

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  3. Me recuerda mucho a la campaña que dirigi en 3 de la ESO ya hara 12 años tambien en el recreo y en fines de semana. Mis jugadores tambien mataron a los hobits aunque he de decir que ellos no se habian leido los libros (de hecho cuando los mataron vovieron a profanar los cadaberes conscientes de lo que se habian dejado). Sin duda eran tiempos mas sencillos donde se jugaba por jugar y a nadie le importaba si el reglamento permitia las cosas. Yo tampoco volvere a dirigir nada similar a aquella campaña de mas de 200 sesiones (3º de la eso y otra vez 3º de la eso), si he logrado superar las 100 otro par de veces pero no era lo mismo. Aun asi creo que añoro mas a aquellos primeros jugadores que el tiempo nunca ha permitido volvernos a ver.

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  4. Tolkien se estará revolviendo en su tumba... pero oye, lo que os reísteis no os lo quita nadie ;).

    La verdad es que probablemente la vuestra fuera la aproximación más lógica al canon de la Tierra Media trasladado a un juego: ¡destruirlo! :D

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  5. Yo me muero de ganas por jugar una campaña así T-T

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  6. Pedro J. Ramos: Me alegro que te haya gustado, y si, Gandalf nos amenazó con convertirnos en sapo, creo que al final se arrepintió de no haberlo hecho cuando arrasamos con sus amigos.

    Athal Bert: Demostramos la absurdidad de que la compañía tuviese más medianos que otra cosa. XD

    Ezkardan: Si, estoy contigo, nada como aquellas partidas. Tuvieron una magia única.

    Carlos de la Cruz: ¡Fue sin querer queriendo!

    El Adepto: cada cosa a su tiempo ;)

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