domingo, 11 de diciembre de 2011

Crónica de mi primera partida del Anillo Único

Lo de hoy es algo distinto a lo habitual; veréis, mi personaje del Anillo Único es un erudito llamado Vidar Barbablanca que en sus ratos libres se dedica a escribir historias de sus experiencias por la Tierra Media, y para celebrar lo bien que lo pasé jugando a mi primera partida al Anillo Único decidí escribir la historia que mi personaje plasmaría en un pergamino a su vuelta a casa. Es su visión de los acontecimientos, y creo que ha quedado bastante divertido. Va por ti Telmo.

Aviso, jugamos la aventura que viene incluida en el Libro del Guardián del Saber de modo que esto os puede reventar la experiencia.
El heredero en el Pantano

2947 de la Tercera Edad

Por Vidar Barbablanca, a su querido padre que con insistencia busca la sabiduría donde otros solo encontramos talarañas y a mis amados sobrinos, buscadores de tesoros entre viejos libros de su loco tío.

En estos tiempos de incertidumbres es cuando las cosas certeras brillan.
Es cierto que un dragón es pavoroso incluso cuando solo es carne muerta y gusanos que se retuercen bajo una panza enjoyada.
Es cierto que en el Bosque Negro siempre hay elfos escondidos cerca de ti.
Es cierto que los trasgos son mezquinos y es cierto que nuestras hachas son sinceras en su odio.
Pero nada es más cierto que un Hijo de Durin siempre sale al paso de un compatriota.

Capítulo 1

Así hago que conste para que perdure, que el tiempo y el olvido no borren los hechos que tuvieron lugar en las Ciénagas Largas, pues notables hazañas llevó a cabo un Hijo de Durin en la busqueda del Heredero y de un muy notable entre los suyos en los mordientes comienzos del invierno de 2946 de la Tercera Edad. Quiero hacer notar que aunque yo soy tanto protagonista como narrador de la aventura que acometí con 62 años junto a otros dos valientes, de quienes hablaré dentro de poco, mi relato es fiel a los hechos y poco exagerado, pues como erudito he jurado ser testimonio de la verdad y no falaces inventos que son más propios de bardos elfos que de humildes enanos.

Meditaba yo sobre varias cuestiones relacionadas con la depuración de la plata en una estupenda posada de Valle ,en la cual además escribo parte de este relato, cuando un mensajero de nuestra Sabia Gente vino en mi busqueda con ordenes de nada menos de Gloi, emisario de la Montaña Solitaria en la ciudad libre, de llevarme ante él. Obligado por las más básicas normas de cortesía invité a un leve tentempié al mensajero y luego me dirigí con animo vivo a reunirme con tan excelente enano en su morada temporal.

Cuestiones graves, muy graves, fueron las que hicieron que Gloin me hiciese llamar, pues es grave al tiempo que triste que dos familiares desaparezcan en un lugar tan hostil a los enanos como el Bosque Negro y más cuando lo hacen llevando a cabo un valioso servicio a su gente, cuando no a todos los habitantes de las Tierras Ásperas, ya que eran portadores de presentes y convocatorias para el Rey de las Águilas, que su sombra se deslice por colinas y montañas por mucho. Facilitándome un transporte y prometiendo una buena recompensa, innecesaria en realidad, me pidió que encontrase a sus familiares a lugar seguro; el mero hecho de echar una mano un enano tan ilustre como Balin ya llenaba de regocijo mi corazón.
Acepté.

Pero un enano solo es eso, uno, y hay lugares con sombras siniestras donde es mejor ir acompañado de otras espadas y voluntades; encaminé mis pasos a la Flecha Negra, lugar de encuentro de no pocos aventureros y, por desgracia, de no pocos elfos que no tardaron en mirarme con ojos crueles cuando atravesé la puerta ¡sin duda pensaban en que bien quedaría un enano más en sus calabozos! Empleando la experiencia que mis travesías en solitario por distintos parajes me había proporcionado encontré a un dueto de aguerridos valientes que sin duda eran ideales para la tarea que teníamos entre manos: La Novia, venida del Bosque y terrible con su lanza, bella para ser humana, y Beran de las Montañas, de la joven tribu de Beorn, grande como un oso y astuto como un zorro. Sin rodeos planteé la situación, así como los medios que el honorable Gloin había puesto en mis manos, en las suyas si querían. No tardaron, pues son personas inteligentes, en unirse a mi aventura. Eramos cuatro: yo, la Novia, Beran y mi querida amiga corvina Korina.


Capítulo 2

Los botes son horrorosos, el agua no es lugar para un hijo de Durin, la madera que flota en precario equilibrio sobre rios y lagos de húmeda muerte a duras penas puede ser considerado transporte, los caminos pueden ser peligrosos y tener orcos u bandidos pero al menos el suelo que pisas se mantendrá firme mientras caminas la mayoría de las veces. Balin pensaba así como pronto descubrí, yo por mi parte opté por el pragmatismo y viaje en bote por el río, la rapidez era esencial puesto que varias vidas estaban en peligro mortal. Incluso conseguí convencer a nuestro barquero para que nos llevase más allá de lo que acordamos en un principio; añado con modestia que mis acertados conocimientos sobre viajes y la geografía de la zona que rodea, en muchas millas puesto que he leido y viajado a conciencia, acortaron sensíblemente la duración del paseo por aquella senda mojada.
Con todo mis pocos días de travesía con Beran y La Novia no fueron del todo malo, resultaron ser una gran compañía, llenos de anécdotas y experiencias que compartimos entre nosotros en esa singular hermanad que solo se encuentra entre compañeros de aventuras. La triste historia que condujo a La Novia a las senda conmovió mi corazón, y la pureza de la causa de Beran, la protección de los viajeros frente al Enemigo, me hizo entender una vez más que aún existe Luz en el Norte.
Paramos en la Escalera de Girion, obra de arquitectura que es buen testigo de la pericia de los enanos de pasado e inspiración para nosotros sus herederos, donde jovenes hombres del Lago nos ayudaron a pasar la noche disfrutando de su buena hospitalidad; entre relatos y cantos e historias del Tiempo Pasado esas buenas gentes, que sus brazos sigan fuertes por mucho, nos hicieron conocer a un anciano Nerulf que nos dió un aviso para que tuviésemos cuidado con la hierba del ahorcado.
Podría haber prestado más atención.
Además de ello nuestros nuevos camaradas nos dieron información muy valiosa: Balin y otro enano habían proseguido andando su marcha hacia la alta Corte del Rey de las Aguilas por las Ciénagas Largas, los botes no son aptos para enanos, sin duda.
Teníamos una nueva pista, valiosa y vital.

Al día siguiente nuestro barco nos condujo hasta un límite claro prometiendo volver en unos pocos días, en recompensa por sus servicios y amabilidad le dí varias piezas de oro. El valioso mineral calma el miedo a cualquier, incluso a la sombra del Bosque Negro, lleno de elfos y criaturas aún más peligrosas para un enano, como veremos.
Nos adentramos en la oscuridad lujuriante del verdor.

Capítulo 3
Con el fango hasta las barbas, blanca una vez y entonces marrón, sentíamos los ojos penetrantes de unos espías escondidos tras unos arboles u algún matojo de hierbas; en un gran despliegue de talento mis compañeros avistaron en ese infierno, a nuestros fieles aliados de orejas picudas, la Buena Gente de su pródiga hospitalidad por todos conocida, el fiero Pueblo del rey Elfo así como un claro rastro enanil.
Vino a nuestro encuentro un simpático elfo llamado Galion, afectado por la Pobredumbre del Pantano, un crecimiento brutal de hongos en la cabeza del afectado que es inmensamente contagioso si no se trata con agua hervida con ajos; recordé con gozosa felicidad aque ese individuo que ese individuo, con un problema con el vino tan grave como con los hongos, era el responsable de la huida de Thorin Escudo de Roble, descansa por siempre entre nosotros, y otros valientes enanos así como un mediano sin par, amigo de todos nosotros. En cierto modo Galion era un amigo de los enanos, aunque fuese en contra de su voluntad...ese mayordomo convertido en explorador podría agradecer a los compañeros del Escudo de Roble por la oportunidad de pasar más tiempo en su amado bosque.
Los elfos nos hicieron una tentadora oferta pero era peligroso, no solo porque yo soy un orgulloso enano sino que iba en busca de unos de los culpables de su caida en desgracia ante los ojos de su soberano a causa de una imperfección de carácter suya y solo suya.
Rechazando su ayuda, pues venía envenedada y sin duda era una merca excusa para llevar nuevos inquilinos a las mazmorras del Rey Elfo proseguimos nuestra busqueda bajo la atenta mirada de las cornejas negras que huyeron espantadas tras un feral grito de Beran.
Y al fin nos topamos con un campamento, abandonado hace no tanto aunque sin rastro de violencia, un misterio que se resolvió solo al poco tiempo.
Estaba claro de que nadie había pasado la noche ahí, ni había disfrutado de las excelentes provisiones de las que dimos buena cuenta para que las bestias del bosque, u elfos, no disfrutasen a costa de la fortuna de enanos tan excelentes. Y que grata sorpresa fue la de localizar, escondida por manos invisibles, un valioso tesoro, una gema del tamaño de mi puño que sin duda perteneció al vil dragón Smaug, muerto y bien muerto; la malignidad de la bestia seguía recorriendo como un gusano hediendo una pieza de carne fétida pues las puntazadas de un vil deseo de poseer hostigaron mi corazón, más pude sobreponerme y escondí en un lugar secreto pero muy seguro de mis ropajes el presente para el Rey de las Aguilas.
Durante las noche se hicieron guardias y de puro descuido descubrí la presencia de una amenaza acechante.
Un troll de piedra, una pestilente criatura enemiga de todos los Pueblos Libres del Norte pero cuyos pequeños cerebros reservan la poca fuerza mental que preservan para odiar a los Hijos de Durin. El violento combate bajo la luz de la Luna, perdida en el infierno arboreo, se desarrolló con rapidez; la bestia atacaba con fiereza pues Beren y yo mismo acabamos magullados, agotados...¡pero respondíamos con determinación y presteza, con el buen animo de guerreros hermanados en la aventura!
En aquel momento aprendí a respetar la letal lanza de La Novia, pues pese a que mis hachazos fueron certeros e hirieron de gravedad a la criatura fue esa terrible terrible dama quien terminó con ella introduciendo una punta de buen acero en un ojo.
Muerta, muertísima, la amenaza empezamos a investigar ¿era posible que hubiese devorado a mis congeneres? La idea era terrible pero plausible, ensombrecida mi mente por aquella posibilidad saqué mi espada corta y empecé a cortar la dura panza del enemigo caido, el hedor era espantoso, como una niebla pestilente que abofeteaba mis ojos y mi garganta, cuando sus entrañas estaban ya a la vista tuve que ahogar no pocas arcadas y me mareé muchi...pero todo ello mereció la pena cuando en sus tripas solo encontré los restos de un pobre zorrito.
Mientras yo realizaba aquella obligada inspección La Novia encontró un nuevo rastro que conduciría nuestros cansados andares y magullados cuerpos hacia las ruenas de una ciudad largo tiempo anegada por el agua fétida y la salvaje jungla, un puesto avanzado de un pasado lejano, de cuando los reyes de los hombres eran fuertes en el Norte, donde nos esperaría terrores aún más tenebrosos.

Capítulo 4
Sonaron unas campanas en la ciudad abandonada, sonaron funestamente y mi alma quedó presa de una oscura magia, sonaron campanas que borraron nuestra voluntad y aniquilaron el control que teníamos sobre nuestros miembros, ojos y oidos, borraron nuestra personalidad...es testimonio del abominable maleficio, de su poder, que yo ¡nadé!
Pero esto lo sé porque La Novia nos salvó y consiguió evitar que terminásemos catatónicos tocando una simple flauta de madera de roble, que noblísimo arbol pese a todo, y nos dijese que pensaba que yo y mi compañero Beren ibamos a morir ahogados ¡pero que la condujimos a una cámara subterranea tras bucear por un asqueroso surco de agua pestilente!
El lugar era antiguo, noble en el pasado pero ahora condenado por el Olvido y la Corrupción de los siglos, pudo ser una alcaldía o fuerte...nada de eso importa.
Solo importa que ahí encontramos un nuevo peligro...y a mis congéneres, vivos. Si, tras varios días de dificultades, bosque, trolls y elfos nuestra empresa al fin conseguía sus frutos ¡Balin estaba sano y salvo! Cierto, atrincherado en una habitación con la puerta atrancada y algo nervioso, pero en general presentaba buen aspecto. Tras superar nuestro natural alborozo, ellos por ser rescatados y nosotros por saber que estaban vivos esos ilustres enanos, nos contaron que estaban ahí a la defensiva debido al ataque de unas inmundas criaturas del pantano, similares a hombres pero deformados por alguna fuerza Oscura o un entorno hostil, monstruos que los habían atraido con el sonar cruel de sus campanas como nos pasase a nosotros. Hablaron de enormes bocas llenas de dientes, de pieles grises y cabello en deformes cabezas, brazos largos rematados en garras y ojos ciegos; horrores devoradores de gente, en otras palabras.
Siempre se han contado historias de pueblos oscuros en el Bosque Negro, las entrañas de esta extensión arborea engendran no pocos horrores desde los Viejos Días que los elfos no han conseguido erradicar u desconocen; mi opinión, tan valida como la de cualquier otro erudito tras consultar unos cuantos viejos mapas que se conservan en la biblioteca de varios sabios de Erebor y que podemos datar del Viejo Reino en el Norte, es que los habitantes del Pantano son los degenerados descendientes de aquellos que no pudieron abandonar, o no quisieron, el lugar, que a juzgar por las indicaciones que me dió Karina podría ser el puesto de paso de Agua Rápida, cuando los reyes cayeron y que tras siglos de endogamia, influencia del Nigromante y ambiente malsano derivaron en esas bestias.

Pero en aquel momento no habíamos visto a ningún habitante del Pantano pero nos fiábamos de la palabra dada de Balin, de modo que extremamos las preocauciones para no caer muertos y devorados en ese lugar perdido.
Aunque admito haber tenido un momento de debilidad; en una gruta excavada por manos u garros pero no por picos, como cualquier enano podría ver, que seguimos con la esperanza de encontrar una salida...pero primero nos topamos con una enorme montaña de oro, el tesoro acumulado por las inmundicias antropófagas. El resplandor dorado recorriendo la sala con una luz que llenaba de deseo mi corazón me pedía que me quedase, pero me sobrepuse, la mayoría lo hicimos, pues la supervivencia de nuestra pequeña compañía era lo importante. La voluntad dominió el deseo y cuando los ojos blancos de los pantaneros se fijaron en nosotros no nos falló espíritu para correr como gamos.
Nos sumergimos en las turbias aguas de una pequeña abertura que conducía al exterior, a juzgar por los rayos de luz que nos llegaban, con el miedo aprietándonos el corazón pues nuestros perseguidores estaban detrás nuestro; poco recuerdo de entonces ya que estaba desorientado por el viaje, de modo que no recuerdo si fue Beran o un enano quien empujó el enorme pilar de piedra tallada que derribó sobre las cabezas de esos monstruos de sangre fría.
Pero nos salvó.

El viaje de retorno a casa fue breve y tranquilo, avisé al rey de los Elfos en una educada misiva de los peligros que había en los alrededores de Agua Rápida y le indiqué de paso que vigilase a su antiguo copero pues presentaba una fea afección de la piel que debía de tratarse pues era contagiosa, luego mandé otra a Balin, bueno la llevó mi querida Karina, explicándole lo pasado. Una vez en la ciudad todos fuimos recompensados y yo me dispuse a escribir estas hojas que tienes ante ti, para que no se olviden los hechos que hombres y mujer y enanos tan excelentes, y humildes, vivimos en el Gran Pantano aquel año. Y que nadie se atreva a ir solo a los alrededores de Agua Rápida pues la muerte le esperará.

Ahora, queridos lectores, me voy a jugar con mis sobrinos.

1 comentario:

  1. Jo, que me emociono y todo.
    Por cierto, Beran me manda decir que es suyo todo el mérito de derrumbar la vieja columna, y La Novia te recuerda que si no llega a ser por ella y su certera lanza, el presente al Rey de las Águilas hubiese volado con las cornejas.
    Y ambos mencionan cierto incidente con ciertas hierbas y la tala de cierto árbol por parte de cierto enano...
    Pero me alegra que te lo pasases bien, me alegra mucho.
    P.D. Esto ya lo escribí ayer, pero a causa de un condenado captcha, en el que no reparé, se perdió, y me he dado cuenta hoy.

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