viernes, 23 de septiembre de 2011

Gears of War III: épica desesperación

Gears of War III ha llegado triunfante a la choza de Crom, este juego que llevo esperando desde que hace cosa de 3 años me acabase el segundo juego de la saga y que se ha hecho de rogar debido a un retraso es el mejor de los tres, el más pulido a todos los niveles: visual, técnico, emocional...

Pero pongámonos un poco en antecedentes.
Gears of War I fue para mi una grata sorpresa cuando lo jugué por primera vez en casa de un amigo (por cierto, hola Juan) hace toda una vida, o casi; los enemigos me resultaban aterradores, la atmósfera exquisita, los tiroteos diferentes a todo lo que ha había jugado, la violencia brutal y los escenarios tenían una belleza extraña, además me reía mucho con los comentarios de los personajes cuando hacían alguna barbaridad ("En pedacitos"). Pero su principal problema era que no había historia alguna, solo sabías que el mundo estaba hecho polvo y no era la Tierra, que Marcus estaba en la trena por algún delito juzgado por una corte militar, que Dom era su colega, los monstruos vivían bajo tierra y que había un moco luminoso que valía una fortuna.
Vale, aquello permitía poner al jugador diréctamente en la acción sin que vídeos o conversaciones se interpusiesen en el camino de la diversión...pero era lo que le faltaba.
-Señoras que patean Locust sin piedad, próximamente en Facebook.

Con Gears of War II la cosa mejoró a todos los niveles: no solo la necesaria mejoría técnica y más variedad de escenarios (incluyendo el hogar de los Locust), también se trabajó en cierto desarrollo emocional, nuevos personajes (como el simpático Dizzy o l entrañable Carmine), algo más de humor e historia, algo, tampoco mucho, pero había ya algo que según avanzabas en el juego a golpe de lancer y tacos se va desarrollando hasta que dejarte satisfecho. Empezaban los misterios, algunos, no todos, resueltos al finalizar esta entrega, bastantes tuvieron que esperar a la tercera parte...y los que hay que aún siguen.

Gears of War III lleva esta tendencia hasta nuevas cuotas, imposibles de prever con el Gears I en mente: se huele la desesperación, todo está roto (incluyendo el armamento de nuevos protagonistas), no existe ya el poderoso ejército de antaño, los mutantes lambent han ocupado los mares y se adentran en tierra, la supervivencia es dura, los personajes se encuentran roto y al límite, lo han perdido todo y solo quedan las ruinas de sus vidas pasadas. Aunque la factura técnica del juego es impresionante, con escenarios bellísimos, enemigos soberbios (me encantan los nuevos Kantus), gran variedad de armas y hasta fases en vehículos divertidas (algo que existía desde el primer juego pero que siempre me han resultado un coñazo) lo que destaca es el argumento, épico y desesperado, una batalla con equipo oxidado contra un tsunami de destrucción casi imparable; los personajes sienten, hablan de su mundo, lo ves (caminar entre los restos de una ciudad azotada por los Martillos del Alba, con su gente convertida en ceniza es muy impactante), ves la belleza de su mundo (la ciudad de Mercy es una preciosidad que me recuerda mucho a algunos pueblos del sur de España) y la desesperación de la gente. Hay luz, hay color, hay polvo y selva, ceniza y mar, ciudades humanas y fortalezas locust, perfección.
Sencillamente es genial.
Sigue habiendo misterios, algunos se resuelven pero muchos otros no...además se crean otros nuevos. Aparecen viejos conocidos, también de los comics y novelas, algunos con una presencia constante (el genial Dizzy), otros que deberían haber tenido un perfil más alto (Victor Hoffman, Bernie o el mayor de los hermanos Carmine) y uno no entiendo muy bien porque tiene un papel protagonista tan importante (el Jace de las narices) desaprovechando al miembro más tocho de la familia de secundarios por excelencia de la franquicia (los Carmine), pero están, embrollados en una guerra que ya no lo es, sino más bien los estertores de una raza que se resiste a morir.
Se introducen además nuevos adversarios potenciales para explotar en adelante, en juegos o novelas; atentos a Griffin, ese cabrón puede dar problemas...
Se nota que la escritora de las novelas de Gears, Karen Traviss, está en el ajo, se nota mucho. Solo diré que todo empieza con una pesadilla de Marcus, sobre sus remordimientos y la pena que siente por haber perdido a su padre. Coñe, hasta Baird (capullo oficial de la CGO) demuestra que se preocupa de los suyos y que tiene sentimientos.

Pero no todo es historia y emotividad. Además de cierto humor (Don cagándose en el enemigo por estar pisando su huerta) hay...
¡Armas, muchas armas!y una constante falta de munición para todo lo que sea armamento "exótico" (todo lo que no sea lancer o escopeta) que nos hará aprovechar muy bien nuestro arsenal, racionar la munición y que ha puesto fin al hecho de agarrar un francotirador y no soltarlo hasta el final, que es lo que pasaba en el Gears II. Pero no pasa nada, la diversión está asegurada con las nuevas armas y sus berracas ejecuciones ¿lanzallamas? por la boca y que ardan ¿lancer de las Guerras del Péndulo con pedazo cuchilla enormerrrima como bayoneta? no tiene motosierra pero puede cargar con ella y rajar tripas ¿ametralladora vulcan? que un PNJ coja la munición y tu dispara hasta quedarte agusto ¿Excavador? lanza una monada de bombita subterranea y acaba con la escoria atrincherada.
Todas ellas serán necesarias para dar matarile a nuestros enemigos, los Lambent (bastante flojos pero que mutan cuando menos te lo esperas y explotan al morir) y los simpáticos Locust, que ahora los hay de nuevos y puñeteros tipos (ver como se te aproxima un Theron con un hacha para rajarte...acojona la primera vez, y la segunda) que no nos van a dar un solo minuto de descanso.

Hay cambios también en los tiroteos; las coberturas ya no son estáticas como en los otros Gears y el enemigo tiene medios de sobra para obligarnos a mover el culo cada dos por tres si no queremos acabar hechos papilla. La intensidad de los combates también es mayor, algunos (como la defensa de un fuerte muy conocido para los fans de Gears of War) será de una intensidad brutal, con cientos de enemigos abalanzándose sobre nosotros sin piedad.
Además se acabó eso de tirar granadas y acabar con los agujeros, recordemos que el submundo está ahora un poco hasta el cuello de agua, el enemigo no surge ya de ellos...sino de vehículos y de "tallos", enormes tentáculos mutantes de los que emergen lambent ha cascoporro, ahora hemos de aniquilar las vainas de nacimiento para evitar que aparezcan más bastardos luminosos.

¿El modo Horda y el Bestia? apenas los he probado, pero el nuevo Horda con la mecánica de defensas tiene una pinta muy muy divertida. Ya os comentaré.

Pues nada, solo era eso, recomendaros hasta las trancas el Gears of War III, un juegazo con todas las letras de la palabra que nos hará disfrutar (y llorar, yo lo he hecho con algunos momentos) hasta el final, su bello final.
Nos vemos en Sera.
Hermanos hasta el final.

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